Las reglas de oro para emprender en la vida
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Me estrenaba en ZyncroBlog aportando mi enfoque sobre lo que representa la iniciativa emprendedora en un sentido amplio. De este modo, os incitaba a emprender y llevar a cabo todas las iniciativas posibles a través de un camino de aprendizaje constante que os permita desarrollar nuevas y mejores competencias.
Recuperando el símil que hacíamos del camino emprendedor con el juego de la Oca, hoy os voy a ofrecer algunas de las reglas de oro a tener en cuenta para poder recorrer todo el tablero y conseguir vuestra misión y visión.
Normas básicas que responden a los factores que influyen en cualquier iniciativa emprendedora:
En primer lugar, las competencias de que disponemos y que representan el conjunto integrado de conocimientos, habilidades, aptitudes y actitudes que ponemos en juego en cualquier situación o actividad.
¡¡Necesitamos identificar todo nuestro capital competencial!!
Tanto el capital adquirido en ámbitos informales como formales. El fin es poder diseñar un plan de mejora que nos ayude a conseguir nuestros objetivos y a la vez sea suficientemente inspirador y motivador para seguir desarrollando nuestras competencias profesionales y emprendedoras.
En segundo lugar, los valores o creencias que nos limitan o constituyen una barrera a nuestras iniciativas emprendedoras, algunas propias o impuestas por el entorno.
De este modo, en pro de la comodidad y de la calidad de vida entendida como el nivel de bienes y servicios capaces de adquirir y consumir, hemos adoptado unos comportamientos y actitudes caracterizadas por:
- Anhelar un éxito estereotipado que nos aleja de cualquier iniciativa que implique ir al encuentro de nuestro propia concepción de éxito;
- Considerar que un trabajo para toda la vida es la mejor opción para ocuparnos;
- Creer que en un trabajo por cuenta ajena no nos pagan para pensar y mucho menos para proponer e incluso llevar a cabo nuestras propias iniciativas y:
¡Ser verdaderos/as interemprendedores/as!
- O sencillamente, huir de todas las situaciones que impliquen riesgo y fracaso, renunciando de este modo al único factor en la vida que implica un auténtico aprendizaje.
Todas estas creencias han sido alimentadas, entre otras, por una cultura empresarial jerárquica, autoritaria y con un modelo de gestión de los “recursos humanos” que precisamente no tenía en cuenta que estos recursos eran “personas”.
Personas con unas competencias extraordinarias a la espera de ser descubiertas.
Y también, dispuestas a ser potenciadas para contribuir a la buena marcha de las mismas empresas, con iniciativa, autonomía y creatividad.
En tercer lugar, también cabe hablar de la alineación con el entorno. Ello implica la capacidad de identificar y analizar toda la información que emana de los entornos, económico, socio-cultural, político, tecnológico, medio-ambiental, etc. con el fin de prever las amenazas y diseñar medidas así como, aprovechar las oportunidades.
Cualquier iniciativa de éxito y con visión de futuro tendría que velar por el bienestar de todas las personas y el cuidado del entorno.
Finalmente, y no por ello menos importante, la cooperación y el trabajo en red. Trabajar en equipo con todos los agentes implicados y a la vez ser capaces de iniciar proyectos compartidos, en todos los ámbitos. Sin duda aquí el papel de las Redes Sociales Corporativas para Empresas, como Zyncro, es clave ya que permite una óptima gestión del conocimiento de la empresa, a la vez que facilita la cooperación dentro y entre sus equipos.
Para concluir, creo sinceramente que lo más interesante y emocionante del camino no es llegar al final, sino poder desarrollar nuestras competencias y obtener éxitos compartidos y que estén en sintonía con nuestros propios valores y el entorno.