El mundo necesita más cerdos… (por Joan Alvares*)

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“¿La diferencia entre trabajo y compromiso? Los huevos con bacon: la gallina trabaja,  el cerdo se compromete”.  Es una de la imágenes más lúcidas que conozco para atraer personas comprometidas para una causa, empresa o proyecto. Personas que, más allá de perseguir tal sueldo o tal cargo, quieran logrando disfrutando. Si todavía eres de los que no disfrutan trabajando, quizá deberías pensar en cambiar de trabajo. Sé que es fácil decirlo, así aquí van 3 razones para hacerlo:

1. Pasarás un tercio de tu vida trabajando. Es importante recordarlo antes de alquilar tu tiempo haciendo un trabajo que no te llena, o de crear tu propia empresa en algo que no te interesa sólo porque crees que te va a dar mucho dinero con ella.  Un trabajo no es para sufrirlo ni para soportarlo, sino una oportunidad para crecer personal y profesionalmente. Pero el dinero es una moneda de cambio insuficiente cuando uno deja de trabajar para vivir y empieza a vivir para trabajar. Cuantas personas trabajan once meses con la única aspiración de evadirse el mes restante, alejándose del trabajo todo lo lejos que les permite la cuenta corriente. Recuerdo a mi abuelo diciendo que hacerse mayor es descubrir que los recursos más valiosos  (tiempo y salud) no se pueden comprar ni ahorrar, sino sólo disfrutar mientras se tienen.

2. Trabajar dignifica… especialmente si te divierte. Hay quien piensa que disfrutar trabajando es un mito sólo al alcance de artistas o futbolistas, esos pocos afortunados a quien les pagan un dineral para que hagan lo que más aman y que, cuando son sustituidos -o sea cuando su jefe/entrenador les insta a dejar de trabajar- se marchan descontentos hacia el banquillo. He conocido desde diseñadores hasta ingenieros, zapateros o cocineros que disfrutan de su trabajo. No todos eran profesionales excelentes, ni mucho menos tipos millonarios, pero estoy seguro que ninguno de ellos conoce el síndrome postvacacional o la ‘fiebre del domingo noche’.

3. Es imposible ser el mejor en algo que no disfrutas. El mundo está lleno de buenos profesionales, y sin embargo necesita más profesionales excelentes. Gente que cada día luche por mejorar con la aspiración de intentar despuntar aquello que hace. A buscar el éxito no como una cima a la que llegar, sino como un camino que recorrer. Siguiendo con el fútbol, el mejor ejemplo de lo que digo es Messi: cierto es que disfruta mucho del fútbol porque es un futbolista excelente, pero no hay duda que es un futbolista excelente porque disfruta mucho del fútbol. Y podríamos citar a tantos otros genios: desde Ferran Adrià a Martin Scorsesse. Todos tienen algo en común más allá de su talento: la pasión que transmiten por el oficio.  Como diría Walt Disney: “encuentra un trabajo que ames y no volverás a trabajar el resto de tu vida”.

*Joan es socio-fundador de Poko y profesor del Istituto Europeo di Design.