Collaboration readiness: preparándonos para una cultura de la colaboración
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En un mundo tan complejo como el actual, la colaboración es totalmente necesaria para generar conocimiento, innovación y equilibrio social. La colaboración exige confianza y proviene de la generosidad, ya que sin una mínima dosis de generosidad no hay colaboración posible. Ejemplos como Genius Crowds, donde se pueden compartir ideas de nuevos productos, o Shareable son muestras de este cambio de paradigma.
En el libro “El Pingüino y el Leviatán”, del profesor de Derecho de Harvard Yochai Benkler, se muestra una visión sencilla y exhaustiva de la literatura de la colaboración y de cómo se ve a través del prisma de la economía, la sociología, la neurociencia, la biología evolutiva… entre otras disciplinas. También, reflexiona sobre como la colaboración es el arma más valiosa para mejorar el bienestar de la Sociedad. En el libro se describen estudios científicos y un sinfín de ejemplos, basados en Internet, que revelan que los humanos no son tan irremediablemente egoístas y retrógrados socialmente como los economistas nos quieren hacer ver. Se desgranan ejemplos que abarcan desde las culturas de gestión de Toyota y Southwest Airlines, a las economías de regalos digitales de GNU / Linux, Wikipedia y CouchSurfing. El “pingüino” del título se refiere al logo de Linux, el sistema operativo de software libre que Benkler considera como emblemática de los nuevos modos de cooperación. Llama “Leviatán”, que según Wikipedia es una bestia marina del Antiguo Testamento, a los sistemas de mando jerárquicos de arriba a abajo, donde priman el control y la coerción, en oposición a la era de redes digitales y de cooperación.
Personalmente creo que sin cultura colaborativa, no hay participación, y con lo cual no hay una visión compartida única.
“Debemos construir una cultura de colaboración, no implementar una colaboración de las diversas culturas”. Es decir, la colaboración comienza en la mente de las personas, no en la herencia y adaptación de la cultura empresarial existente.
También deberíamos tener claro no perder el tiempo con métricas a la vieja usanza. No importa cuantas veces alguien postea, o cuantos mensajes deje en el foro… Lo que importa es cómo participa esa persona. Así pues, necesitamos una nueva filosofía empresarial de liderazgo abierta, conectada y transparente. Si se desea que se produzca la colaboración, se debe contar con líderes coherentes, que se ganen la confianza y el respeto por hacer lo que dicen. Por predicar con el ejemplo.
En el contexto líquido actual y complejo laboralmente hablando, me pregunto si la colaboración podría ser otra forma de trabajo autónomo por explorar, donde las recompensas sean de carácter monetario y no monetario, y donde prime el valor ético y el poder sea más transparente.
Quiero finalizar con una frase de Martin Nowak: “Tal vez el aspecto más destacable de la evolución es su capacidad de generar la cooperación en un mundo competitivo”. Estamos faltos de la cultura del pro común, de empatía, solidaridad, así como de las normas sociales de equidad y confianza. Ojalá nos demos cuenta de los beneficios y consecuencias psicológico/sociales de la colaboración a nivel social y global.
Ignasi Alcalde es Social Business Advisor y consultor docente en Universitat Oberta de Catalunya