Actualizaciones de Joan Alvares RSS Mostrar/ocultar comentarios | Atajos de teclado

  • Joan Alvares 9:30 el 20/04/2012 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: ,   

    Sobrevivir a la infoxicación 

    Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

    Sobrevivir a la Infoxicacion

    Puede que estés leyendo este post porque has caído aquí navegando. Porque alguien te lo ha retuiteado. O porque el título te ha parecido más o menos apetecible. En cualquier caso has decidido -me atrevería a decir que aún estás decidiendo- invertirle una parte de tu tiempo. Y como tal quiero serte honesto: este no es un artículo de autoayuda que aspira a reducir un problema complejo en una fórmula simple. De ser así quizá lo habría titulado con algún epígrafe más prometedor del tipo “Cómo sobrevivir a la infoxicación” o “Cinco claves para sobrevivir a la infoxicación”. Estas líneas no son más que el intento de compartir una frustración: el exceso de información que nos rodea.

    En la era de la sobre información, intentar absorber y asimilar todos los datos interesantes que circulan a mi alrededor me parece frustrante (mientras escribo esto tengo el telediario encendido, mi tableta cargada de cosas por leer y el timeline escupiendo a ritmo vertiginoso los términos ‘rey’ y ‘elefante’).

    Leo tanto que no tengo tiempo de pensar en lo que leo, y menos de aplicarlo a mi negocio.

    Internet no ha hecho sino agudizar nuestro déficit de atención. Hoy un niño en China con un smartphone tiene acceso a más y mejor información que el presidente de los Estados Unidos hace 20 años. Y sin embargo eso no le hace más inteligente, sólo más informado, porque la información no es conocimiento, como la uva no es vino. Para que se convierta en conocimiento hay que procesarla y dejarla madurar. Dedicarle atención a todo lo que te interesa es como coger arena con la mano: como más fuerte aprietas el puño, mayor es la sensación de estar perdiendo la mayor parte.

    Vivimos en modo multitasking, queremos estar hiperconectados y exigimos saberlo todo a tiempo real. Tanto que hemos reducido el concepto de actualidad a titulares de 140 caracteres que se solapan y caducan al instante. Leí en alguna parte -ya no me acuerdo dónde- que esta obsesión por la inmediatez nos llevará a la desaparición del presente: sin presente todo es pasado o futuro.

    Y todo esto, que me preocupa y me estimula a la vez, no me deja más que preguntas: ¿Cómo distinguir la información que nos aporta valor de la que nos resta tiempo? ¿Cómo gestionar nuestra limitada atención? ¿Cómo calmar esta insaciable avidez informativa? ¿Cómo digerir el empacho? Y más importante: ¿cómo recuperar el presente?


    Joan Alvares es socio-director de Poko y profesor del Istituto Europeo di Design

     

     
  • Joan Alvares 8:44 el 12/03/2012 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: evento de networking, , tarjetas de visita   

    ¿Networking o not-working? 

    Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

    Social media cartoon

    Imagen: cortesía de geekculture.com

     

    Admito que el término me da cierta pereza. ‘Networking‘ es uno de los palabros de los que más se abusa hoy en los negocios.

    Pero a pesar de mis reservas hacia este tipo de eventos, durante el último año he participado en una decena de ellos, atraído por la curiosidad de resolver una duda que arrastro desde hace tiempo: si estos eventos realmente sirven para hacer negocio o si, como sospechaba, la mayoría de ellos son lo más parecido a una discoteca para comerciales, adonde la mayoría de participantes acuden con la única intención de buscar clientes y donde, por tanto, nacen pocas relaciones serias.

    Consejos como los dos siguientes, escuchados por boca de expertos del networking, me refuerzan en lo segundo:

    1. “Ven cargado de tarjetas”

    Según esta teoría cuantas más tarjetas repartes, más posibilidades tienes de generar negocio. Para lograrlo intentarás hablar con el mayor número de personas, evitando que ninguna de ellas te robe demasiado tiempo como para perder la oportunidad de seguir repartiendo tarjetas.

    Cuando llegues a casa pondrás en orden todas las tarjetas que te han dado, y antes de tirarlas a la papelera, mandarás la información de tu empresa a cada uno de esos emails. Te responderán que gracias. Les responderás que gracias.

    Y de golpe todos tendréis 20 nuevas empresas espameando vuestras bandejas de entrada.

    2. “Vende tu empresa en pocas palabras”

    En un evento de networking la gente no tiene tiempo que perder. Preventivamente muchos eventos usan el formato de las citas rápidas (speed-dating). Así que tu tratarás de aprovechar ese poco tiempo para vender tu empresa o proyecto. Un “aquí te pillo aquí te vendo“. Cuando le cedas la palabra a tu interlocutor, él tratará de hacer lo mismo contigo.

    En realidad sólo le escucharás para saber cómo él puede ayudarte. Él hará lo mismo.

    Si en algún momento percibes que puede ser un potencial cliente, tratarás de impresionarle. Él hará lo mismo. Luego, cambio de parejas. Y si te he visto no me acuerdo.

     

    Creo que el espíritu del networking no tiene nada que ver con ninguno de estos consejos. Que mejorar tu red de contactos no es aumentarla en cantidad sino optimizarla en calidad. Que para lograr contactos tan importante es saber hablar como saber escuchar. Y qué tan útil como encontrar quien te pueda ayudar es encontrar a quien poder ayudar. En dos palabras: dar valor.

    Te propongo un ejercicio: la próxima vez que alguna persona te esté explicando su negocio piensa en el mejor contacto que tú le podrías presentar.

    Practica el 69: da lo mismo que esperas recibir.

     

    Joan Alvares es socio-director de Poko y profesor del Istituto Europeo di Design

     

     
    • Carlos 20:50 el 12/03/2012 Enlace permanente | Responder

      Tienes razón, es cierto que en muchos de esos eventos solo se “reparten” tarjetas y se “vende en 30″, y ahí queda la cosa. Pero el networking puede ser mucho más, si se rasca un poco más. Como en tantas actividades, se pueden hacer las cosas o se pueden hacer bien. Y como para algunos puede ser una moda, no le darán la importancia adecuada. Networking llevamos todos haciendo muchos años, lo que pasa que se ha evolucionado y tecnificado. Mi experiencia en ello es bastante buena, pero porque no me dedico a repartir tarjetas y enviar correos sin más. Creo que las acciones de networking con continuidad pueden ser útiles Pero al final es cada uno quien elige como utilizar dicha herramienta. Organizaciones profesionales han salido a la luz del networking, y como siempre hay buenas y menos buenas. Yo estoy asociado a una que a mi entender funciona bastante bien, pero al final depende mucho de cada uno, ellos te ponen los recursos y los medios, y tu puedes aprovecharlos o no. El 69 es un buen consejo :-)

    • Samuel 21:13 el 12/03/2012 Enlace permanente | Responder

      En cierto modo tienes razón y por eso siempre digo que hay que ir a hacer networking a empresas profesionales de networking cómo es la mía.
      Nosotros realizamos un networking estructurado y dirigido para que después de esas tarjetas que se reparten, haya un después en el reparto de tarjetas y eso finalmente llegue a realizar un negocio.
      Te invitaría a visitar una de nuestras reuniones de negocios si estás en madrid. Te invito a ver nuestra página web http://www.negociosynetworking.net, nuestra red social wwww.negociosynetworkingenred.net y mi página de youtube dónde encontrarás diversas noticias en la televisión y más información http://www.youtube.com/samuelbenzadon.
      Sería un placer hacerte ver la otra cara del networking que si da resultados.
      Un saludo

  • Joan Alvares 9:00 el 13/02/2012 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: compromiso, ,   

    El mundo necesita más cerdos… (por Joan Alvares*) 

    Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

    “¿La diferencia entre trabajo y compromiso? Los huevos con bacon: la gallina trabaja,  el cerdo se compromete”.  Es una de la imágenes más lúcidas que conozco para atraer personas comprometidas para una causa, empresa o proyecto. Personas que, más allá de perseguir tal sueldo o tal cargo, quieran logrando disfrutando. Si todavía eres de los que no disfrutan trabajando, quizá deberías pensar en cambiar de trabajo. Sé que es fácil decirlo, así aquí van 3 razones para hacerlo:

    1. Pasarás un tercio de tu vida trabajando. Es importante recordarlo antes de alquilar tu tiempo haciendo un trabajo que no te llena, o de crear tu propia empresa en algo que no te interesa sólo porque crees que te va a dar mucho dinero con ella.  Un trabajo no es para sufrirlo ni para soportarlo, sino una oportunidad para crecer personal y profesionalmente. Pero el dinero es una moneda de cambio insuficiente cuando uno deja de trabajar para vivir y empieza a vivir para trabajar. Cuantas personas trabajan once meses con la única aspiración de evadirse el mes restante, alejándose del trabajo todo lo lejos que les permite la cuenta corriente. Recuerdo a mi abuelo diciendo que hacerse mayor es descubrir que los recursos más valiosos  (tiempo y salud) no se pueden comprar ni ahorrar, sino sólo disfrutar mientras se tienen.

    2. Trabajar dignifica… especialmente si te divierte. Hay quien piensa que disfrutar trabajando es un mito sólo al alcance de artistas o futbolistas, esos pocos afortunados a quien les pagan un dineral para que hagan lo que más aman y que, cuando son sustituidos -o sea cuando su jefe/entrenador les insta a dejar de trabajar- se marchan descontentos hacia el banquillo. He conocido desde diseñadores hasta ingenieros, zapateros o cocineros que disfrutan de su trabajo. No todos eran profesionales excelentes, ni mucho menos tipos millonarios, pero estoy seguro que ninguno de ellos conoce el síndrome postvacacional o la ‘fiebre del domingo noche’.

    3. Es imposible ser el mejor en algo que no disfrutas. El mundo está lleno de buenos profesionales, y sin embargo necesita más profesionales excelentes. Gente que cada día luche por mejorar con la aspiración de intentar despuntar aquello que hace. A buscar el éxito no como una cima a la que llegar, sino como un camino que recorrer. Siguiendo con el fútbol, el mejor ejemplo de lo que digo es Messi: cierto es que disfruta mucho del fútbol porque es un futbolista excelente, pero no hay duda que es un futbolista excelente porque disfruta mucho del fútbol. Y podríamos citar a tantos otros genios: desde Ferran Adrià a Martin Scorsesse. Todos tienen algo en común más allá de su talento: la pasión que transmiten por el oficio.  Como diría Walt Disney: “encuentra un trabajo que ames y no volverás a trabajar el resto de tu vida”.

    *Joan es socio-fundador de Poko y profesor del Istituto Europeo di Design.


     
  • Joan Alvares 9:00 el 16/01/2012 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , ,   

    3 consejos para convertir tu start-up en una smart-up 

    Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

    1. Desconfía de los señores con corbata

    De niño me enseñaron que uno no debe aceptar nada de desconocidos. Si tienes una empresa probablemente ya te hayas enfrentado a la situación de necesitar más dinero del que tenías ahorrado. Si necesitas poco dinero y algo de suerte, tal vez te concedan un préstamo. Si necesitas mucho dinero y mucha suerte, tal vez logres atraer la atención de algún inversor.

    Quizá porque en el fondo sigo siendo ese niño, pienso que aceptar dinero de un inversor externo es peligroso. Y la forma más segura de dejar de ser emprendedor para convertirse en empleado. Porque un emprendedor no puede perder ni un minuto rindiendo cuentas de lo que hace: simplemente debe hacer, guiado por su talento e intuición.

    Hay muchos recursos antes de buscar un préstamo o ir al banco. Si necesitas dinero para contratar a un programador con talento, mira a tu alrededor: puede que lo tengas al lado y que puedas sumarlo al proyecto a cambio de una pequeña parte del mismo.

    Y si no puedes pagar con mucho dinero, paga con ego.

    Conocido es el caso de Steve Jobs, que para fichar al entonces presidente de Pepsi, John Sculley, le espetó aquello de: “puedes seguir el resto de tu vida vendiendo agua azucarada o venir a cambiar el mundo con nosotros“. Piensa también en el crowdfunding y en webs como Kickstarter: si necesitas dinero para producir una película, miles de internautas pueden darte pequeñas aportaciones a cambio de sentirse co-productores.

    2. No tengas más de lo que necesitas

    Parece una obviedad. Y lo es. ¿Pero cuántas empresas han vivido por encima de sus posibilidades? ¿Cuántas han muerto de éxito, cargándose desmesuradamente de gastos fijos en épocas de bonanza sin considerar la posibilidad que los ingresos bajen?

    Piensa en lo que realmente necesita tu empresa, sin complejos. Repiensa hasta el gasto más habitual.

    ¿Necesitas una oficina o puedes trabajar en un espacio de coworking? ¿Necesitas secretaria o ya has aprendido a sincronizar la agenda de tu móvil? Y piensa en el medio ambiente: en la era del cloud, donde uno puede acceder a cualquier documento desde cualquier dispositivo, no tener impresora es la mejor idea para ahorrar dinero y papel.

    3. No produzcas nada que sea ‘chineable’

    Escuché esta frase en una conferencia y me iluminó. Venía a resumir una reflexión sobre la necesidad que una empresa dedique el 100% de su trabajo en aquella área en la que ofrece mayor valor añadido. Abarcar más, es especializarse menos.

    Hay dos formas de competir: en valor o en precio. Si lo mejor de tu producto es que es más barato, no lo dudes: pronto habrá alguien dispuesto a hacerlo más barato.

    Apple nos mostró el camino, cuando en todos sus productos empezó a poner aquello de ‘designed in California, assembled in China‘. Externaliza todos aquellos procesos que no aportan valor a lo que haces, y céntrate en lo esencial. En lo que eres mejor. En lo que más disfrutas. En aquello por lo que realmente montaste tu empresa. Admite la evidencia: es imposible ser el mejor en algo en lo que no disfrutas.

     

    Joan Alvares es socio-fundador de Poko y profesor del Istituto Europeo di Design y una vez más ha querido compartir con nosotros sus reflexiones sobre los nuevos modelos de empresa y oficina.

    ¡Te recomendamos todos sus artículos anteriores!

     

     
  • Joan Alvares 9:22 el 19/12/2011 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: cocreation, , , coproduction, coworking barcelona, crowdfunding, , poko   

    La competencia ha muerto. ¡Viva la co-petencia! 

    Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

    Conmigo o contra mí. El viejo significado de ’competencia‘ no tiene término medio. Desde la antigua forma de entender las relaciones empresariales, dos empresas del mismo sector sólo podían competir o tratar de repartirse el pastel. Una suerte de entente cordiale: “tú no invades mi territorio y yo no invado el tuyo”. Pero la revolución digital, unida a la recesión más larga que muchos hemos conocido, nos permite hablar del auge de un nuevo fenómeno: el de la ‘co-petencia‘. Co-petir es, en 5 palabras, competir colaborativamente en beneficio mutuo. Dejar de pelearse por cada trozo del pastel para hacer, entre todos, el pastel más grande.

    Ya lo dijo un visionario: “no produzcas nada que sea chineable”. En tiempos de crisis e Internet, casi todo puede producirse más barato. Y aquello que no aporta valor, se expone a ser inmediatamente copiado y rebajado por otros que, en otra punta del mundo, están dispuestos a comerse el pastel de miga en miga. Y resulta que en la creación de valor es crítica la colaboración entre empresas, incluso entre aquellas que, en uno u otro modo, se consideran competencia. ¿Cómo co-petir? Por ejemplo cruzando know-how e invirtiendo en I+D, uno de las departamentos más difíciles de justificar en periodos de recesión.

    Desde hace tiempo sospecho que en un mundo cada vez más ‘co’, lo más sensato es intentar compartir valor con aquellos que pueden aportarte valor. Sumar en lugar de dividir. Algunas tendencias refuerzan esta mi creencia. Sirvan tres como ejemplo:

    Co-working: Un emprendedor de hace dos décadas nos diría que aspira a tener una oficina suficientemente grande como para impresionar a sus clientes y tantas secretarias como ejecutivos. Hoy, sin embargo, son cada vez más las compañías que apuestan por optimizar recursos, buscar sinergias con otras y compartir espacios como UtopicusIdea o Mob.

    Co-creation: Los consumidores están cada vez más informados y capacitados para relacionarse con las marcas en un plano de igualdad. Lo que para la mayoría es un riesgo, para otros es oportunidad. Mientras multinacionales como Gap deciden cambiar unilateralmente su logo -hecho que luego  obligó a la firma americana a rectificar tras la presión de sus fans- otras compañías, como la agencia Cunning, ponen su logo a merced de cualquier diseñador que quiera mandarles una propuesta. De modo que cada día tienen un logo distinto, y la publicidad de cientos de diseñadores que se sienten co-creadores de la marca.

    Co-production: Internet nos convierte a todos en potenciales productores de contenido. Para marcas y medios de comunicación eso significa el fin de una larga etapa de privilegio, pero para los espectadores/consumidores es la posibilidad de hablar, de compartir talento. Cierto es que la el exceso de contenido convierte el talento en ruido, y la información en infoxicación. Cierto es que si hoy Martin Scorsese o Peter Gabriel tuvieran que empezar de cero lo más probable es que no salieran del anonimato. Pero igual de cierto es que fenómenos como el crowdfunding permite que piezas extraordinarias no se pierdan en el camino a la espera de una productora que los auspicie. Si aún no sabes que regalar por Navidad, te animo a comprar tu parte de El Cosmonauta, una perla que pronto verá la gran pantalla gracias al talento de sus creadores… y a la ayuda de co-productores como tú.

    Joan es profesor en Istituto Europeo di Design y socio-fundador de Poko

     
  • Joan Alvares 9:15 el 21/11/2011 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , ,   

    Comparte y vencerás 

    Tiempo estimado de lectura: 4 minutos
    Recientemente, entrando a la nueva sede barcelonesa del Istituto Europeo di Design, encontré impresa una de aquellas frases que cuestiona algunas creencias básicas. La frase en cuestión, atribuida al diseñador Jeffrey Zeldman pero aplicable a todas las profesiones que llamamos ‘creativas’, dice que:

    “no debes preocuparte porque copien tus trabajos, sino cuando dejen de hacerlo”

    ¿Es lícito copiar? No se me ocurre ningún colega de profesión que estuviera dispuesto a defender abiertamente las bondades del plagio. Tampoco yo lo voy a hacer. Sin embargo, todos -absolutamente todos- hemos copiado alguna vez. Consciente e insconscientemente. Sutil y descaradamente.

    Lo confieso: yo era de los que copiaba en la universidad. Lo utilizaba como último recurso cuando no había podido estudiar lo necesario. Algo que, para ser justo conmigo mismo, tampoco sucedió en tantas ocasiones. Siempre que copié lo hice de forma colaborativa; lo que hoy llamaríamos ‘wiki’. En lugar de sentarme al lado del primero de la clase, sitio que siempre estaba disputado por los profesionales del plagio, me sentaba entre tres o cuatro compañeros que sabía que habían estudiado la lección y extraía de cada uno aquello que más me interesaba. A partir de sus contribuciones construía mis respuestas y las enriquecía con mis aportaciones personales. Lo divertido del caso es que todas las veces en que copié, sin excepción, mis notas fueron superiores a las de cada una de mis fuentes por separado. No he logrado memorizar ninguno de los reyes visigodos, pero aprendí qué significa la ‘inteligencia colectiva‘.

    Creo que no se trata de copiar sin escrúpulos (lo que vulgarmente llamamos copy-paste). Se trata de copiar para mejorar (copy-improve), para que luego otro pueda copiarte.

    Me parece tan poco honesto decir ‘yo no copio’ como absurdo no hacerlo. De algún modo cuando ‘tuneamos’ un template de WordPress para hacer nuestra web, cuando versionamos un vídeo en YouTube o cuando retwiteamos una frase que nos gusta, estamos aprovechando en beneficio propio talento y trabajo ajenos. Pero esta es la historia de la evolución humana: una generación inventa la rueda para que la siguiente invente el carro. Internet, como entorno libre en (r)evolución permanente, ha acelerado este proceso de innovación basada en un conocimiento infinito, gratuito y actualizado.

    Pienso que no es osado decir que hoy el valor de una empresa tiene más que ver con la información que comparte que con la información que oculta. Que tan importante es saber, como poderlo compartir. Que los royalties son una cosa cada vez más obsoleta. Que en la economía de la atención, donde esta es un recurso cada más escaso, que alguien dedique su tiempo (para escucharte, para leerte, incluso para copiarte) es la señal de que estás aportando valor a la cadena. Que dar, ha sido y será siempre la forma más efectiva de recibir.

     

     
  • Joan Alvares 9:30 el 11/10/2011 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , ,   

    9 aplicaciones para una empresa más productiva 

    Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

    Externalizar, externalizar, externalizar. Subcontratar ha sido uno de las consignas más repetidas de la economía moderna: deja de hacer todo aquello que otro pueda hacer más barato o más rápido por ti. El auge de la cultura digital, sin embargo, trae aplicaciones que permiten al empresario retomar, desde la nube y a tiempo real, algunos procesos clave. En algunos casos sugieren internalizar un proceso externalizado, en otras simplemente dan un control más cercano del mismo.

    He seleccionado 9 aplicaciones que creo deberían estar en el ‘cuadro de mando’ de cualquier empresario.

     

    Aplicaciones para una empresa más productiva

    1. Google Adwords: Imagínate un comercial trabajando las 24 horas para ti y cobrando sólo por resultados. Esto es Adwords: la posibilidad de controlar tu fuerza de ventas de una forma continua y segmentada. Un comercial omnipresente que te rinde cuentas a tiempo real, mediante precisos informes, para que optimices cada día su trabajo. Combinado con otras funciones de Google, como Trends -para saber qué y cómo busca el usuario- el potencial de Adwords se eleva a la máxima potencia.
    2. Linkedin: Si Adwords puede llegar a sustituir a un departamento comercial, Linkedin es lo más similar a un departamento de relaciones públicas. La red profesional más grande del mundo te permite tener un primer contacto con personas clave de tu sector o explorar los contactos de tus contactos. De algo puedes estar seguro: si eres dueño de tu empresa no encontrarás a nadie que pueda hacer este trabajo mejor que tú.
    3. Prezi: Hace unos meses supe de un colectivo de ciudadanos suizos que lucha por la abolición del Powerpoint. Su particular cruzada parte de un hecho tan obvio como obviado: un ppt es algo aburrido de atender y pesado de preparar. Con Prezi podrás crear presentaciones amenas e interactivas mediante una interfaz simple e intuitiva.
    4. Getting Things Done: Para la mayoría de empresarios o altos ejecutivos, una secretaria es un apoyo clave en el que delegar su agenda diaria. Sin embargo, hay algo que no se puede delegar en nadie: el seguimiento de objetivos. Aplicaciones como ‘Getting Things Done’, de la que existen muchas versiones, te recuerdan lo que tienes que hacer hoy para lograr los objetivos que te has fijado para mañana. Más que una secretaria, vendría a ser un coach personal.
    5. Evernote: Imagínate poder colocar una memoria externa a tu cerebro. O ampliar su capacidad de procedimiento. Evernote permite acumular cantidad ingente de información (desde una web entera, a una foto o una idea escrita en una nota) de forma sincronizada desde cualquier dispositivo conectado a Internet. Además reconoce el texto de las fotos y lo indexa.
    6. Hootsuite: En la era de las redes sociales, el community management se ha convertido en un ‘must’ de cualquier empresa preocupada por su reputación online. Una herramienta clave para la gestión integrada de estas redes es Hootsuite, que además de ofrecer un rápido overview, permite programar la publicación de contenido o extraer estadísticas combinadas.
    7. Zyncro: El término ‘Intranet’ suena cada vez más arcaico. Pero hasta hace unos años las grandes empresas programaban carísimos sistemas ad-hoc para compartir archivos pesados o para tener un sistema de comunicación interno y seguro entre todos los empleados. Hoy Redes Sociales corporativas como Zyncro permiten cubrir esas necesidades desde la nube, lo cual suma como valor añadido la posibilidad de acceder a esta red interna desde cualquier dispositivo remoto.
    8. Basecamp: Para la gestión compartida de proyectos que implican a distintas personas de la empresa, un buen sistema de project management es Basecamp. Te permite asignar tareas a cada miembro del equipo y mantener en todas las fases del proyecto una visión global del mismo, evitando descordinaciones o trabajos redundantes.
    9. Harvest: Mandar un presupuesto debería ser algo rápido y sencillo. Harvest ‘jubila’ el Excel para hacer presupuestos, mediante una cómoda plantilla online, editable desde cualquier ordenador, tableta o smarthpone. Al mismo tiempo incorpora funciones como la aprobación online del presupuesto, la generación automática de la factura o el tracking de horas dedicadas por cada uno de los implicados en un proyecto.
     
    • Pablo Bouvier 15:07 el 11/10/2011 Enlace permanente | Responder

      ¿Que hay de la privacidad de los datos, no sólo ya propios, sino y, sobre todo, ajenos?
      No creo que ningún empresario, medianamente serio en cuanto a la protección de datos, corra el riesgo de utilizar aplicaciones en la nube que sólo garantizen la privacidad de palabra o sin una vinculación contractual de por medio…

      • Lluis Font 17:00 el 11/10/2011 Enlace permanente | Responder

        La mayoría de estos sistema incluyen procedimientos de seguridad de la información técnicos, procedimentales y legales incluida la LOPD española. Muchas grandes corporaciones están moviendo su servicio a la nube. Hoy las empresas pequeñas y medianas tiene a su disposición en modalidad Software as a Service sistemas tan potentes como las grandes corporación, es un momento único en la historia. Los empresarios pueden reducir sus costes y aumentar competitividad o simplemente sucumbir a la crisis por haberse quedado atrás.

      • Albert Sampietro 17:06 el 11/10/2011 Enlace permanente | Responder

        Hola Pablo,

        Efectivamente, el tema de la privacidad y seguridad de la información es un tema muy serio y la gran mayoría de las aplicaciones cloud (entre ellas Zyncro) te aseguran contractualmente, incluso a nivel de SLA, este aspecto.

        A nivel técnico, en España, tenemos la Ley Orgánica de Protección de Datos que es un potente mecanismo que nos asegurará que una empresa cumple toda una serie de requisitos que la hacen segura para el almacenamiento, transmisión y tratamiento de datos personales.

        Incluso, existen mecanismos que se articulan entre la Unión Europea y el Departamento de Comercio de los EEUU para la certificación de empresas norteamericanas que garantizan el cumplimiento de las leyes nacionales en materia de privacidad. De entre los más importantes cabe destacar el “Safe Harbour” o puerto seguro, utilizados por empresas como Amazon Web Services, SalesForce o IBM y teniendo como clientes a empresas de primer orden europeo.

        Serán al final los empresarios quienes deberán decidir si quieren reducir costes migrando servicios a la nube o contratando SaaS (software como servicio) o por el contrario permanecen atados a sus viejos datacenters, servidores y administradores.

        Saludos,

    • Bernat 15:55 el 11/10/2011 Enlace permanente | Responder

      Propondria Omnifocus como substituto a Getting Things Done. Es un programa muy flexible, configurable y multiplataforma. Un todoterreno en el control de tareas.

    • Lluis Font 17:04 el 11/10/2011 Enlace permanente | Responder

      Con respecto a Gestión Compartida de Proyecto os recomiendo http://www.doolphy.com/ una pequeña maravilla, fácil de usar, muy practico y encima con un diseño excepcional… es el iphone de la gestión de proyectos :-)

    • Joan Alvares 17:09 el 11/10/2011 Enlace permanente | Responder

      Gracias a todos por vuestras aportaciones. No dudéis en sugerir otras aplicaciones que consideréis interesantes o proponer aplicaciones alternativas a las que he enumerado. La idea es que este post sea lo más wiki posible.

    • Coontigo 15:37 el 13/10/2011 Enlace permanente | Responder

      Interesante articulo , mover mi negocio a la nube hará que mi empresa sea mas productiva y reducirá mis costos operativos y me permitirá competir en un mundo cada vez mas globalizado , pero antes de dar el gran salto al cloud computing debemos asegurarnos de la solvencia y seguridad del proveedor elegido , la inexistencia de problemas al cambiar de proveedor y llevar el proceso de forma escalonada.

  • Joan Alvares 9:10 el 01/09/2011 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , , ,   

    Menos es más (o más es menos): en la vida, en el trabajo… y en el software 

    Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

    Piénsalo un momento: Para qué compraste tu coche, ¿para poseerlo o para transportarte? Asumiendo que tu respuesta sea la segunda, déjame recordarte que cualquier alternativa (ir en taxi, coger el metro, tomar una bici) te permitiría cumplir el mismo objetivo sin todos los gastos que te supone un coche: el combustible, las evitables multas, las inevitables reparaciones, el seguro obligatorio o el excesivo tiempo -léase dinero- que diariamente inviertes en buscar aparcamiento o en soportar atascos. Pero incluso en el caso de que sigas sosteniendo la necesidad de conducir, coincidirás conmigo en que te saldría más rentable alquilar uno por horas. ¿Hoy necesitas un coche para moverte por el centro? Alquilas el utilitario. ¿Mañana vas de excursión? Un todo terreno. ¿Necesitas impresionar a un cliente? Mejor aquel deportivo. Cambia ‘comprar’ por ‘alquilar’ y ‘poseer’ por ‘compartir’ y verás como el mismo dinero te da más posibilidades. Practica el CarSharing y elige qué coche necesitas hoy, practica el CouchSurfing y siente la sensación de tener una habitación en cualquier ciudad del mundo.

    Es la era ownerless: poseer menos para disfrutar más.

    Durante décadas las empresas de éxito han sido definidas por el viejo significado de ‘más’. Ese significado que implica poseer recursos en condiciones de superioridad respecto a la competencia. Hasta hace poco el ejemplo a seguir lo marcaban aquellas corporaciones que estan en MÁS países, que suman MÁS facturación o que tienen MÁS empleados. Empresas donde esos empleados compiten por ganar sueldos MÁS altos con los que poder comprar coches MÁS grandes y marcharse de vacaciones a destinos MÁS lejanos. Sin embargo, la crisis financiera, la primera de la era digital, nos obliga ahora a revisar el significado de ‘más’. Y nos recuerda que:

    1. Estar físicamente en más sitios (ser ‘multinacional’) ya no es condición para ser global.
    2. Facturar más no significa ganar más: margen bruto siempre fue un concepto más relevante, aunque menos carismático, que facturación.
    3. Tener más empleados no significa ser más fuerte, como ha demostrado la ‘caída de gigantes’ como Lehman Brothers o General Motors. Más en mercados como el español, que premian a los empleados por su antigüedad antes que por su productividad.

    Recientemente escuché a un emprendedor decir orgulloso que su plantilla era muy ‘dospuntocero’. “Somos mi mujer, yo y punto”, bromeaba al explicar lo bien que le iba con ésa su microestructura. Eso me hizo reflexionar sobre el modelo que mi socio y yo un día elegimos para Poko, y que en su día nos fue cuestionado. Ese modelo que abandonó la senda hacia la ‘empresa grande’ para tratar de convertirse en una ‘gran empresa’. Que renunció a perseguir la abundancia (más) para buscar la excelencia (mejor).

    Confieso que cada vez estoy más orgulloso de pertenecer a una compañía sin miedo a decrecer, que continuamente optimiza su estructura para aportar más valor con menos recursos. Entiendo que esto nos hace mejores para nuestros clientes. Porque si de algo estoy cada día más seguro es que las empresas que van a soportar esta crisis no van a ser ‘empresas grandes’ sino ‘empresas sostenibles’. Tendencias como el Cloud Computing, el Software as a Service, el Crowdsourcing o el Software libre -en los que entraré a fondo en mi próximo post- dan la posibilidad a cualquier empresario de gestionar areas clave sin necesidad de crear grandes departamentos. Porque como dijo aquel ‘no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita‘.

     

     
    • Carlos 12:57 el 05/09/2011 Enlace permanente | Responder

      Genial, lo podrías decir más alto pero no más claro. Enhorabuena. Con tu permiso lo voy a reproducir en mi blog, pues esa filosofía de vida (incluido el trabajo) hay que promoverla…

    • Josep Baijet 21:04 el 05/09/2011 Enlace permanente | Responder

      Totalmente de acuerdo Ana, y el concepto de éxito también se está redefiniendo. El éxito ya no será tener más, será ser feliz con la vida que hayas elegido.

    • Josep Baijet 21:06 el 05/09/2011 Enlace permanente | Responder

      Gracias Joan por compartirlo

    • Alejandro 2:53 el 19/03/2012 Enlace permanente | Responder

      Muy bueno lo tuyo… con mi mujer ya somos “menossitas”…. desde argentina, les aconsejo un librito: Menos es mas disfrutalo de Michael Simperl.

  • Joan Alvares 9:15 el 04/07/2011 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , playa, ,   

    Muda tu oficina a la playa 

    Escribo esta artículo a 34 grados centígrados. Preven los meteorólogos que nos esperan semanas de intenso calor. Una ola de calor africano, avisan.

    Recuerdo allá por el 2003 cuando, estudiando Periodismo en la Universitat Autònoma de Barcelona, la Doctora Mavi Dolz (en paz descanse) nos hacía clase a la sombra de un pino. Hacía tanto calor dentro del aula que, con buen criterio, estimó que nuestra atención -y por ende la productividad de sus esfuerzos- no iba a ser la óptima. Desde entonces pienso que trabajar al aire libre, por lo menos un día al año, debería ser un derecho de cualquier trabajador que trabaje en una oficina.

    ¿Se puede trabajar en la playa? Quizá nunca antes te hayas hecho esta pregunta. En Poko tampoco, hasta que el aire acondicionado nos dejó tirados en pleno mes de julio. Corría el 2009 y por aquel entonces en que una oficina en la nube todavía sonaba a utopía, todavía trabajábamos entre cuatro paredes. Así que cogimos los cuatro trastos imprescindibles, lo trajimos a La Barceloneta y nos instalamos durante un día en medio de la arena. Trabajamos hasta que las baterías de nuestro portátiles dijeron basta. No más de 3 horas. Luego nos bañamos, charlamos y construimos castillos de arena hasta la hora de comer.

    Si la productividad de una empresa se mide, en parte, en la felicidad de su personas debo decir que ese día en la playa fue un día altamente productivo.

    Bután es conocido por ser el único país que mide su riqueza en Felicidad Interior Bruta, lo cual debería hacernos reflexionar si en Occidente uno trabaja para ser más rico o para ser más feliz. De lo que estoy seguro es que un trabajador más feliz es un trabajador más productivo. Recientemente escuché a un exitoso emprendedor de Silicon Valley que la idea de ‘negocio’ estaba evolucionando para dejar de ser lo que etimológicamente significa: ‘negación del ocio’. Y lo argumentaba diciendo que uno no puede aspirar a ser el mejor en algo que no le divierte. Sencillamente será incapaz de dedicarle todo el tiempo necesario para despuntar.

    Pero cuando hablo de diversión en el trabajo no hablo de poner futbolines en la sala del café.  Hablo de disfrutar haciendo aquello con lo que se gana el pan. Como Messi, el mejor profesional del mundo en su especialidad, que se enfada con su jefe cada vez que este lo obliga a descansar. Y para disfrutar trabajando el entorno es un factor crítico.

     
  • Joan Alvares 10:46 el 06/06/2011 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , ,   

    Las tabletas son para el verano 

    00:57. Escribo este post desde el sofá de casa. Desde hace 20 minutos he tratado de mirar la tele. Digo tratado porque no hay nada que haya conseguido atraer mi atención el tiempo suficiente para dejar el mando y dar el zapping por finalizado. Pienso por un momento que una de las consecuencias más nefastas de la TDT es que ha eternizado las rondas de zapping por un sinfín de canales, cada cual más prescindible que el anterior.

    Tras vacilar por tertulias y documentales, al fin me quedo en uno de los cuatro canales que reemiten la final de la Champions. Aún no tengo -suficiente- sueño así que, con Wembley como sonido de fondo, enciendo el ordenador para escribir el post que ahora tú estás leyendo. Y pasan menos de diez minutos cuando empiezo a estar realmente incómodo. No encuentro la postura: sentado las rodillas empiezan a sudarme con el calor de la batería y, si me tumbo, corro el peligro de quedarme dormido en el sofá y levantarme ya en plena madrugada con las  rayas de la tapicería marcada en los brazos. Apago el ordenador y voy a coger la tableta.

    A todo eso trato de encontrar un tema para este post empiezo a formular una teoría según la cual Steve Jobs inventó el iPad en el sofá de su casa. Según esta aventurada -y posiblemente absurda- teoría, el fundador de Apple estaba tratando de imaginar cómo podía hacer el MacBook más delgado o el iPod más pequeño, cuando empezó a encontrarse incómodo en su sofá. Y todo lo que hizo en adelante fue en respuesta a este su problema, que en realidad resulta ser el problema de muchos otros. Henry Ford decía que de haber hecho caso a la gente “en lugar del coche, habría creado un caballo más rápido”. Pero tenía bien claro que él no vendía caballos, sino rapidez, como Jobs tiene claro que Apple no vende tecnología sino funcionalidad.

    Mi principal trabajo en Poko es pensar (ideas, estrategias,…), compartir (artículos, referencias,…) y supervisar (presupuestos, diseños,…). O sea: pensar más que actuar. Decir más que hacer. Ver más que producir. Tareas que cada vez más, y gracias al crecimiento de la nube, puedo hacer desde cualquier parte en cualquier momento. Incluso desde el sofá en los ratos previos a ir a la cama. Pero a medida que se aproxima el verano, y la temperatura sube, el ordenador se convierte en un compañero incómodo de esos momentos de sofá, por su tamaño y el calor qu egenera. La tableta, en cambio, es el gadget ideal. Lo más parecido a una libreta. Una libreta sin hojas y con una ventana a Internet, pero una libreta al fin y al cabo. Me permite trabajar completamente tumbado y, por tanto, más cómodo e inspirado. Todo sea por la productividad de la empresa.

     

     
c
crear nuevo post
j
siguiente post/siguiente comentario
k
anterior post/anterior comentario
r
responder
e
editar
o
mostrar/ocultar comentarios
t
ir al principio
l
ir a la página de ingreso
h
mostrar/ocultar ayuda
esc
cancelar