Generación Y: motivados para compartir
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Quien no ha oído hablar de la Generación Y es que ciertamente no leído nada sobre gestión, negocios, redes sociales o empleo durante los últimos 12 meses. Este grupo, muy específico, está forzando un cambio de paradigma acelerado dentro de la empresa.
A diferencia de las generaciones anteriores, los miembros de la generación Y ya no se sienten motivados por las mismas cosas. “Los Y” han crecido con la tecnología, que ya no es un accesorio para ellos sino una parte integral de sus vidas. La Generación Y abre seis ventanas de chat, escucha música, actualiza sus redes sociales, habla por teléfono y responde mensajes de correo electrónico al mismo tiempo que prepara un informe o realiza un análisis de datos. ¿Imposible? No para la Generación Y. Esta generación nació acostumbrada a hacer mil cosas a la vez. Para ellos, la velocidad es otra. Y siempre quieren más y más…
El lapso temporal existente entre la generación anterior y ésta no es suficiente para justificar la gran diferencia entre ambos perfiles. Y es el perfil de la generación Y el que está provocando que las empresas estén “patinando” a la hora de retener a estos profesionales. Los profesionales de la generación Y son buenos. Sí, muy bien – además representan casi la mitad de la fuerza de trabajo del mundo. Pero no quieren (ni aceptan) ser agentes pasivos del proyecto empresarial. O participan, o están fuera.
La Generación Y se siente motivada para compartir. Es posible que aún no entienda por qué para ellos resulta completamente normal tener un perfil de Facebook, Twitter, un séquito de seguidores y amigos, y un timelime interminable, pero así es, porque los miembros de la Generación Y participan de las redes sociales por ser ámbitos de pura colaboración y compartición.
En las redes sociales se puede hablar, dar una opinión y ser escuchado. Son un espacio para de pedir, indicar, opinar, preguntar, cuestionar y construir. Eso es la colaboración.
Y debido a que las redes sociales están tan cerca de estos profesionales, uno de los grandes debates de hoy es si se permite o no el uso de las redes sociales dentro de las empresas. Existen investigaciones que cuantifican la pérdida de tiempo, mientras que otras demuestran que las redes sociales aumentan la productividad.
En mi caso, tengo una agencia de Social Media -donde todos los empleados son, por supuesto, los representantes clásicos de la generación Y-. En la empresa siempre he permitido el uso de las redes sociales, ya que, por convicción, creo en su potencial. Además de que yo soy la primera que tiene siempre a mano el iPhone para revisar y actualizar mi Facebook y Twitter… ¡incluso antes de salir de la cama para cepillarme los dientes! Pero confieso que a veces me preocupa un poco el tiempo que se dedica a las redes sociales y si en realidad ayuda a ser productivo o no.
Por todo ello, es muy divertido para mí acompañar el trabajo de mi empresas y mi equipo con Zyncro. No se eliminan las redes sociales tradicionales de su rutina, sino que se incorporan al ámbito profesional, y ahora consigo ver cómo aumenta la productividad gracias a un entorno y una herramienta colaborativa que es “familiar” para todos nosotros. El equipo trabaja de una manera mucho más cohesionada. Todo el mundo tiene la misma información. Y lo mejor de todo, ¡les encanta!
El “te acabo de enviar un e-mail” fue reemplazado por el “acabo de publicar en Zyncro.” Un gran ahorro…
