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  • Mertxe Pasamontes 9:00 el 10/10/2012 Enlace permanente | Responder
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    Siete características de un equipo de alto rendimiento 

    Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

    Hoy en día no basta con formar equipos en las organizaciones más o menos eficaces sino que estos han de poder cumplir con su cometido. Por ello, tal como dice Ken Blanchard en su libro Liderazgo de máximo nivel, interesa tener equipos de alto rendimiento. Y esto tiene mucho que ver con el coaching como metodología, pues tal como dice Blanchard, lo primero que ha de tener un equipo de alto rendimiento es un objetivo claro. Una vez la meta es clara, se han identificado siete características esenciales. Estas forman el acrónimo PERFORM en inglés y son las siguientes:

    1. Propósito y valores

    Un equipo de alto rendimiento comparte unos valores y metas comunes. Tienen además un sentido claro de su visión y misión. Si no hay esos valores compartidos, falta el nexo de unión que hace que todos los integrantes toquen al unísono, como en una orquesta bien dirigida. La falta de valores comunes hace que el equipo desafine.

    2. Empoderamiento

    Ya hemos hablado previamente que para liderar hay que empoderar. Un equipo de alto rendimiento lo forman personas empoderadas, que confían en sí mismas y en sus capacidades, que sienten que tienen autonomía, que comparten la información entre ellos sin temor, que funcionan de manera horizontal dejando que, en cada momento del proyecto, lidere la persona que tenga la mejor capacidad para hacerlo.

    3. Relaciones y comunicación

    En un equipo de alto rendimiento la comunicación fluye libremente, se escucha más que se habla y se comparte pensamientos y también emociones. No es que los miembros tengan que ser “amigos” pero son verdaderos compañeros, se apoyan entre sí, se conocen y se respetan. Se valora la diferencia como fuente de creatividad y como generadora de nuevas opciones.

    4. Flexibilidad

    Como he comentado en los puntos anteriores, un equipo de estas características es flexible, se intercambian los papeles, se respetan las opiniones. Son personas con un mapa mental amplio y flexible, que les permite cambiar de roles cuando es necesario e incorporar la visión de los otros sin sentirse por ello atacados en su ego.

    5. Óptima productividad

    Un equipo de estas características no tendría sentido si no produjera resultados extraordinarios. Son personas que están inmersas en un proceso de mejora continua, que cumplen fechas y objetivos y que no se conforman con hacer “lo justo”.

    6. Reconocimiento y aprecio

    El feedback es esencial para que un equipo de alto rendimiento funcione. No podemos progresar en un proyecto si no tenemos feedback sobre lo que esta sucediendo y reconocimiento por nuestra labor y contribución. Este feedback ha de venir tanto de los propios compañeros, del líder o directivo, como de la organización en sí misma.

    7. Moral

    Cuando se dan los seis puntos anteriores, la moral del equipo sube de manera natural. Las personas se sienten motivadas y alentadas en su quehacer cotidiano. Cada miembro siente que forma parte de algo más allá de sí mismo, pero a la vez que su papel es un engranaje clave para que esa maquinaria funcione.

    Un líder que funcione con habilidades de coach, animará a sus colaboradores a funcionar de este modo y acompañará en el proceso necesario para que eso sea posible.

    ¿Qué tipo de líder eres tú? O bien, ¿en qué case de equipo trabajas? 

     

     
  • Mertxe Pasamontes 9:00 el 24/07/2012 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , resiliencia   

    Volver a confiar 

    Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

    Llevamos ya siete meses del 2012 y podemos decir que anda cargado de malas noticias tanto en el plano económico como con respecto al empleo. Las ayudas que se prometieron para emprendedores tampoco parece que vayan a llegar, por lo menos en el medio plazo. Y las previsiones para los meses futuros no son aparentemente para tirar cohetes, por no decir que son directamente una birria. Lo que se dice estar ante un panorama funesto.

    Por eso es momento de “tirar de resiliencia“. Se denomina resiliencia a esa capacidad de salir adelante después de grandes crisis. A esa fuerza interior que a pesar de los pesares, te hace continuar, pensar que más allá de esos momentos duros, quedan cosas bellas por descubrir y que mientras estés vivo, puedes llegar a encontrar la felicidad aunque sea en un recodo inesperado del camino. Que te anima a sacar lo mejor de ti mismo para seguir adelante. De darse cuenta que por dura que sea la situación, quejarse ( que no protestar, son cosas diferentes) no nos va a sacar del lío en el que estamos metidos.

    Y para eso hemos de poder volver a confiar, sino en las instituciones que nadan un tanto desprestigiadas, sí en nosotros, en nuestros colegas de trabajo o compañeros, en las personas que quieren sacar proyectos adelante, en los que quieren compartir, en los que innovan, en los que se atreven, en los que se reinventan cada día, en los que sonríen a pesar de todo, en los que buscan soluciones y sobre todo en los propios recursos internos que tenemos cada uno de nosotros para salir de una situación problemática.

    No sé si este año irás de vacaciones, si las tendrás o si ni siquiera trabajas. Evidentemente, la primera opción es la más deseable y la que más te facilita las cosas sin lugar a dudas. Pero sea cual sea tu caso, te sugiero que aproveches el verano, los días más largos, las horas de luz, para pensar, aunque solo sea en un rato libre o perdido, en qué vas a hacer tú para volver a confiar y cambiar aquello que no te satisface. Sea haciendo más o deseando menos. Sea tú solo o con otras personas.

    Y si no sabes cómo, lee este pequeño cuento zen:

    Durante una batalla trascendental, un general japonés decidía atacar. Aunque su ejército era superado en número considerablemente, estaba seguro que ganarían, pero sus hombres estaban llenos de dudas. En el camino a la batalla, pararon en un santuario religioso. Después de rezar con los hombres, el general sacó una moneda y dijo, “Ahora lanzaré esta moneda. Si es cara, ganaremos. Si es cruz, perderemos. El destino ahora se revelará”.

    Lanzó la moneda al aire y todos la miraron atentamente mientras caía. Fue cara. Los soldados estuvieron tan rebosantes de alegría y llenos de confianza que atacaron vigorosamente al enemigo y salieron victoriosos. Después de la batalla, un teniente le comentó al general, “Nadie puede cambiar el destino”. “Absolutamente correcto”, contestó el general mientras mostraba al teniente la moneda, la cual tenía caras en ambos lados.

    Porque pese a las dificultades, lo que sí que vamos a hacer es seguir viviendo.

    ¿Qué vas a hacer tú para volver a confiar?

     

     
    • Eva María 17:58 el 24/07/2012 Enlace permanente | Responder

      Gracias por la reflexión y por el cuento zen, Mertxe (me lo sabía pero me ha encantado recordarlo).

      Mi propuesta, buscar un objetivo y tenerlo en mente siempre bien presente. Solo si tienes claro lo que quieres puedes caminar en firme y saborear el camino, aún en la adversidad, porque con voluntad, confianza y apoyo -de aquellos que realmente nos importan y que siempre están-, siempre se gana. Si no se triunfa, siempre quedará la experiencia como bastión para seguir caminando y abriendo nuevos caminos. Lo fundamental, mantener la cabeza bien alta porque las oportunidades llegan siempre (sólo que a veces nos pillan “distraídos” y si no llegan, se crean! ;)

  • Mertxe Pasamontes 9:00 el 19/06/2012 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: psicoco, ,   

    Cómo (des)motivar a tu trabajador 

    Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

    He puesto un título algo duro en esta ocasión, pero creo que simplemente haciendo lo contrario de lo que muchas empresas hacen, quedará muy claro qué cosas sí que motivan y cuáles hay que evitar a toda costa. Para explicarlo, tomaré como ejemplo cosas que suceden en algunos Call centers, porque creo que ejemplifican muy bien de qué estamos hablando y cómo eso repercute no sólo en el trabajador sino también en la atención al cliente y en cómo éste la percibe. Y con sus matices, servirían para cualquier otro lugar, sea una empresa de servicios o de productos.

    Los ejemplos que cito a continuación están basados en “hechos reales” aunque como en las películas, con las distorsiones necesarias para proteger la intimidad de las personas y la confidencialidad de lo expuesto. Vamos allá:

    • Usar medios tecnológicos que no funcionan correctamente. En el caso que nos ocupa, el programa informático para consultar datos y hacer los cambios oportunos, debería funcionar como una seda. Puedo entender que un programa tenga fallos, pero si se cuelga frecuentemente o va excesivamente lento, la persona que está haciendo la atención telefónica no puede desempeñar bien su trabajo.
    • Si encima de que sucede eso, en muchas campañas es importante que las llamadas sean lo más cortas posibles, ya estamos rizando el rizo. Le estás poniendo una presión al trabajador que no puede cumplir en muchas ocasiones. Resulta muy frustrante llevarte una “bronca” por algo que no depende de ti.
    • Cambios frecuentes de campañas sin toda la información necesaria. Es posible que tu empresa trabaje en un entorno cambiante, pero has de entender que eso pone una presión extra a tu “empleado”. Si ese es el caso, por lo menos trata de que cuando haya un cambio, esté todo muy claro.
    • Cambios en las “maneras de hacer”. Cambiar continuamente los procedimientos crea confusión. Se dan casos de que incluso hay dos procedimientos diferentes  a la vez y nadie sabe cuál es el válido. Hay que saber informar. Desde arriba.
    • Crear falsas jerarquías. Si a una persona le das mayor responsabilidad y es “coordinadora” o “supervisora” de un equipo, su retribución ha de tener algún cambio sustancioso. Si no, le estás pidiendo más responsabilidad por prácticamente el mismo sueldo y eso crujirá por algún lado.
    • Además, si una persona pasa a desempeñar un cargo operativo a otro de gestión de personas, lo más lógico es que se le diera alguna preparación para ello y un seguimiento. Y con un poco de consistencia, por favor.
    • Tener buzón de sugerencias y reporte de fallos que nunca serán contestados. Si no piensas responderme, no me preguntes.

    - Obligar a hacer tareas arbitrarias para que no parezca que hay ratos en que la gente no está trabajando. Es tan absurdo que no merece la pena ni un comentario.

    •  Mención aparte merecen las tácticas que ya rozan el mobbing como: igual te enviamos a otra ciudad, te podemos cambiar de turno cuando queramos, no te pagan para pensar, etc…

    Me alegraría si en este momento estás pensando que estas cosas no pasan en el lugar en dónde tu trabajas. Puede que en el entorno 2.0 muchas de estas prácticas nos parezcan del siglo XIX. Pero te aseguro que pasan en más lugares de los que te puedes pensar. Muchos pueden defenderse diciendo que lo que yo estoy pidiendo cuesta dinero. Lo que no piensan es que actuar así también cuesta dinero, más del que a simple vista pueda parecer. Un cliente insatisfecho es una bomba de relojería sin fecha programada para estallar. Pero acabará haciéndolo, de un modo u otro. Es posible que ahora con la crisis te sea fácil retener a tu empleado, pero cuando la crisis pase, no te extrañe que se vayan los mejores, lo más preparados o simplemente los que están más hartos. Todo tiene un coste.

    ¿Qué cosas se hacen en tu lugar de trabajo para motivar al grupo?

     
  • Mertxe Pasamontes 9:00 el 15/05/2012 Enlace permanente | Responder
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    ¿Ignoras a la “gentecilla”? 

    Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

    Me voy a permitir aquí usar el mismo término que utiliza Tom Peters, “gentecilla” porque creo que es fácil entender de qué y quiénes estamos hablando. Aclarando por si a alguien le queda la duda, que no lo uso en sentido despectivo sino para situarnos en un lugar común que todos podamos entender.

    Vamos no obstante a poner algunos ejemplos de “gentecilla”: en una empresa, un jefe puede considerar “gentecilla” a aquellas personas que están tan por debajo de su cargo, que considera que no le afectan en absoluto. Eso puede ir desde la señora de la limpieza, al cristalero, a una teleoperadora o el último dependiente que ha entrado a trabajar en el “burguer”. Si nos ponemos en la Redes Sociales, un “gurú” o alguien con muchos seguidores, puede considerar ”gentecilla” a alguien con pocos seguidores o escasa repercusión aparente.

    Cuando alguien coloca a otro esa etiqueta, ocurren varias cosas. Una es que no está  mostrando su catadura moral (que puede que no veamos si no estamos cerca de esa persona o no es muy obvia su actitud públicamente). Otra es que actúa de un modo acorde a esa etiqueta de “gentecilla” que le ha colocado al otro, haciendo cosas como pueden ser: ignora a la persona, la menosprecia más o menos sutilmente, no tiene en consideración lo que le pueda decir o aportar, etc..

    No voy a entrar de momento, en las consideraciones éticas de ese comportamiento ni en lo que nos dice de la persona que lo hace, tan sólo en las cuestiones prácticas que son varias. La primera, es que esa persona a la que se ha clasificado de “gentecilla” puede tener una influencia más grande de la que el individuo altanero se cree. Y eso puede darse de muchas maneras: puede ser, que ese último empleado en la cadena de mando sea el encargado de cumplir con la estrategia que el “sobradillo” se ha propuesto. Si es así, puedo asegurarte que a corto o largo plazo, el “sobradillo” estará en problemas. También puede ser, que aunque ese al que han clasificado de “gentecilla” no tenga una responsabilidad tan directa, pueda influir en otras personas que sí la tienen y que le tienen en consideración. Si se trata de una Red Social, eso aún es más obvio, pues detrás de un determinado perfil muchas veces puede haber mucho más de lo que somos capaces de ver.

    Creo que sería muy naif pensar que no hay personas así e incluso que cualquiera, en mayor o menor medida puede caer en ocasiones en ese comportamiento. Aunque a primera vista nos parezca detestable. El ser humano tiene bastante tendencia a compararse con los demás y a etiquetarlos de algún modo. Esa falsa superioridad, deshumaniza al otro y eso es algo que las personas notan. Dice muy poco del que lo hace y denota mucha más inseguridad y soberbia de la que la persona pueda reconocer. Pero además, ese “desprecio” deja una huella en el despreciado, más profunda de lo que podemos suponer.

    Al final, el problema deviene en que dejar un rastro de personas resentidas a tu paso es una inversión de futuro malísima. Como dice una conocida frase de la que desconozco la autoría: Sé bondadoso con la gente cuando subas; los encontrarás a todos cuando bajes. Porque no lo dudes, que en algún momento, por muy alto que estés ahora, estarás en otra posición. Si has dejado ese mal rastro a tu paso, no te quejes entonces de tu mala suerte, o de lo mal que te tratan los demás, te lo habrás ganado a pulso.

    ¿Piensas que caes alguna vez en esa actitud con los demás? ¿Conoces a gente que si lo hace?


     
  • Mertxe Pasamontes 9:30 el 10/04/2012 Enlace permanente | Responder
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    ¿Trabajadores empoderados o empleados “cuac cuac”? 

    Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

    Hace un tiempo explicaba en un post que una de las claves del liderazgo es lo que hoy en día conocemos como empoderamiento. Recuerdo brevemente los tres pasos que contribuyen a tener colaboradores empoderados según Ken Blanchard:

    • Compartir información con todos
    • Crear autonomía
    • Reemplazar las jerarquías por equipos autodirigidos

    Estos principios y otras interesantes reflexiones las puedes encontrar en  Liderazgo de máximo nivel, de Ken Blanchard. Porque aunque empoderar a tus colaboradores pueda parecer opcional, no lo es. Imagina una situación tan cotidiana como puede ser la compra en un supermercado. Surge un pequeño conflicto con el precio marcado de un producto y el que sale en la registradora (que es superior, obviamente). La cajera tiene que llamar a la supervisora pues ella no tiene autorización para poner a mano el precio correcto, que es el que figura en la etiqueta. Eso aumenta el tiempo de espera, no sólo del cliente que está siendo atendido sino también de los que están esperando en la cola. Y todo para un arreglo de unos pocos euros.  Es una situación que Blanchard denomina en su libro el estanque de patos. Son empleados que en lugar de ser empoderados, son coartados en su capacidad de decisión. Cuando eso ocurre Blanchard dice que la única respuesta que le queda al trabajador es un “cuac cuac”. La energía que ha de estar destinada a satisfacer al cliente ha sido destinada a “satisfacer” la norma.

    El problema es que en el momento actual, en que suele haber más oferta de productos y servicios que demanda, sólo puedes competir por precio, exclusividad o valor añadido. Competir por precio no suele ser buena idea. Hacerlo por exclusividad sólo puede ser si realmente tienes algo muy especial y difícil de copiar. Por lo tanto, la mejor vía para hacerlo es ofrecer ese algo más que marca la diferencia. Y para hacer eso, tienes que tener trabajadores empoderados. Porque sólo una persona con capacidad de decisión, un cierto grado de autonomía y con la información necesaria, puede dar ese valor extra al cliente en el momento oportuno.

    Las empresas muchas veces olvidan que ese “empleado” con el que interaccionas es en ese momento la “cara oficial” de la empresa. Cuando llamas a un teléfono de atención al cliente, por ejemplo de una operadora de telefonía, esa voz que te atiende es la voz de la empresa. Si esa persona tiene un margen de maniobra tan pequeño que tienes que hacer varias llamadas y soportar varias esperas, para un trámite a todas luces sencillo, la impresión que te quedará de la empresa será como mínimo pobre. Es posible que muchos piensen que como la mayoría de servicios de atención telefónica son escasitos, que el suyo también lo sea no se nota mucho. Pero te puedo asegurar que esa experiencia se queda en la memoria del cliente y tarde o temprano pagarás esa ineficacia, ese estar en el “estanque de patos”.

    ¿Crees que empoderas a tus colaboradores? ¿Te sientes empoderado por tus “jefes”?¿Conoces empresa del estilo “cuac cuac”?


     
  • Mertxe Pasamontes 8:24 el 13/03/2012 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , , equivocarse, error, iniciativa, , ,   

    Cuida a tu empleado como a ti mismo 

    Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

    Muchas son las empresas en las que ha habido reestructuraciones desde que empezó la crisis. Reestructurar, en general, significa “echar” a algunos trabajadores y dejar con el miedo en el cuerpo a los que se quedan, por si son los próximos.

    La “psicología intuitiva de la calle” hace pensar a muchos que eso ayuda a que los que se quedan estén más motivados.

    A los que piensan así les recomendaría que se informaran un poco al respecto, pues la mayoría de estudios apuntan más bien en sentido contrario:

    La motivación negativa genera miedo y el miedo nos hace menos eficaces, menos productivos y menos creativos.

    Esa motivación negativa puede provocar un cambio rápido, pero es de corto recorrido y limitado. Lo primero que hay que hacer si de verdad quieres generar cambios es inspirar a tu equipo para que progrese.

    Un método muy eficaz que he explicado en otro post es hacerlo con la mentalidad de crecimiento: se trata de creer que podemos, tanto nosotros como los demás, mejorar en muchos aspectos si practicamos y ponemos ganas en ello.

    De este modo, todos los miembros de un equipo o empresa son susceptibles de mejorar en muchos aspectos, aunque en un principio parezca que algo no se les da bien. Se trata de ver cómo hacer la mejora y darles las herramientas y el tiempo para llevarla a cabo.

    Con este tipo de motivación positiva, nuestro cerebro se expande, ampliamos el repertorio de pensamientos y acciones. La persona se vuelva más creativa y tiene más iniciativa.

    Hemos de pensar que la crisis pasará y lo que se haya hecho en esta época pasará su factura entonces. De cada empresa depende obtener de ello un saldo positivo o negativo. Puede que hoy, una persona talentosa se quede en un lugar porque no ve muchas oportunidades o porque tiene miedo de no encontrar un buen trabajo. Pero en unos años, cuando el temporal amaine, si se ha sentido mal tratado se irá sin contemplaciones.

    Y tratar bien, incluye dar margen al error: para que las personas tengan iniciativa y busque soluciones novedosas, tienen que tener la tranquilidad de que pueden equivocarse. Lee esta historia que aparece en el libro Cambia el chip y piensa si sería aplicable en el lugar en donde trabajas:

    En los años 60, un ejecutivo de IBM tomó una decisión que acabó haciendo perder a la compañía diez millones de dólares (de la época). El director general de IBM, Tom Watson,  convocó al ejecutivo en cuestión a su despacho de la central corporativa. El periodista Paul B. Carroll describió lo que ocurrió del siguiente modo:

    Cuando el ejecutivo apareció, Watson le preguntó, ¿sabes por qué te he hecho venir?.

    El hombre respondió: supongo que para despedirme.

    Watson le miró sorprendido.

    ¿Despedirte?- preguntó- Por supuesto que no. Acabo de invertir 10 millones de dólares en tu educación.

     

    ¿Cómo se motiva en tu empresa? ¿Qué gestión se hace del talento? ¿Y de los errores?


     
  • Mertxe Pasamontes 9:55 el 14/02/2012 Enlace permanente | Responder
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    Colaborar para crecer juntos 

    Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

    En su libro Excedente cognitivo, Clay Shirky nos ayuda a entender cómo funcionan las comunidades en Internet, los motivos por los que miles de personas comparten información y conocimientos con otros y cómo gran parte de eso se ha podido hacer debido a que la estructura social occidental ha permitido tener mayor tiempo libre y con ello disponer de un “excedente cognitivo” que podemos elegir en que ocupar.

    Obviamente, ese intercambio entre las personas ha sido posible por la aparición de tecnologías que lo permiten; cualquier usuario de la Red puede publicar contenidos, conversar en un foro, compartir fotografías o documentos con bastante facilidad. En la mayoría de los casos sólo se requiere un nivel básico de usuario para hacerlo. En este post podéis leer un poco más sobre el contenido del libro.

    Crear una comunidad en Internet es hoy en día posible y existen diversas herramientas para hacerlo: desde crear comunidades públicas como son los foros con programas como vbulletin o Buddypress si es en plataforma wordpress, a comunidades privadas que funcionan como una Intranet para empresas como sería el caso de Zyncro.

    Lo que no es tan sencillo es que esas comunidades funcionen y lleguen a buen fin. Por eso Shirky, basándose en los estudios de Dominique Foray (La economía del conocimiento) nos recomienda cuatro condiciones para lograr que una comunidad funcione:

    1. El tamaño de la comunidad. El tamaño de la misma debe estar en proporción con el conocimiento a compartir. Como él mismo cita, una comunidad para compartir versiones del Cumpleaños feliz puede ser mucho mayor, ya que cualquiera puede entenderla, que una para hablar de poesía en sánscrito.

    2. El coste de transmitir conocimientos. En este caso, la tecnología como he comentado antes, facilita mucho que el intercambio sea sencillo y económico. Eso ha hecho crecer muchísimo la posibilidad de que las personas se junten para compartir intereses pues pueden hacerlo cómodamente desde su casa, a un coste bajo y obteniendo a cambio el placer de compartir con los demás.

    3. La claridad del conocimiento compartido. El conocimiento se expande más rápidamente en una comunidad si los integrantes son capaces de ponerlo en formas sencillas de comprender: rectas, listas, tutoriales, etc..

    4. Tener una cultura común. En este caso cultura se refiere a las suposiciones compartidas de una comunidad sobre cómo debería funcionar en relación a su trabajo y a las relaciones de sus miembros entre sí. Las personas no sólo han de entender el conocimiento compartido, sino entenderse unos con otros.

    Por tanto, ya no tienes excusa para no tener tu comunidad o grupo de trabajo para el tema que te interese. Puede ser de 3 personas o de 5000, pero la posibilidad de hacerla es real. Y lo mejor de todo, es que cuando compartimos con otros siguiendo estas cuatro condiciones, el producto resultante de ese acto de compartir puede ser muy diferente del que había en un inicio.

    Si me quedo yo sola con mis conocimientos, estos se pueden incrementar en la medida en que vaya obteniendo nuevos datos. Pero si comparto esos conocimientos con otras personas, no sólo es posible que se dé un cambio cuantitativo sino además cualitativo, del cuál surja un conocimiento nuevo, transformado. Por lo tanto, colaborar nos permite crecer juntos.

    ¿Tienes alguna comunidad con la que compartas intereses? ¿Son de tipo general o también específico?


     
    • Carola Briceño 0:16 el 15/02/2012 Enlace permanente | Responder

      Hola, amiga, lo que dices es completamente cierto. Soy venezolana, con un tiempito de experiencia en periodismo y hace unos años encontrè en Facebook una plataforma genial para crear comunidad y compartir informaciòn, asì que no esperè màs, me puse a hacer varios grupos: Periodistas Venezolanos en Busca de Trabajo, Tigres y Afines; Periodistas Venezolanos Denuncian atropellos; Periodistas venezolanos descontentos con su nivel salarial; y Community Manager Venezuela.
      Todos han funcionado para lo que fueron creados: compatir, colaborar, crecer. Lamentablemente con los cambios de Facebook en 2011 dos de esos grupos bajaron a 0 miembros. No obstante, el que es para pasarnos datos sobre ofertas laborales y el de Community Manager van muy bien.
      Con el de Community Manager hemos conformado una grandiosa comunidad, en la que participa de manera muy activa un alto porcentaje de los miembros y eso hace aùn màs enriquecedor al grupo.
      Esa experiencia 2.0 ha valido las horas que al principio tardé tratando de dinamizar esos grupos, y recomiendo a cualquiera que lo haga, es muy satisfactorio.
      Carola Briceño
      @carbri25
      Este es el link de Community Manager Venezuela
      http://www.facebook.com/#!/groups/224594294280658/
      Y este es el de Periodistas Venezolanos en Busca de Trabajo, Tigres y Afines
      http://www.facebook.com/#!/groups/periodistasvenezolanos/

    • Alfredo Molina 12:27 el 23/02/2012 Enlace permanente | Responder

      Mertxe. Primero que nada buen día.

      Soy un estudioso y apasionado de la comunicación y la gestión del conocimiento. Compañias como Zyncro, entre otras, dan una pauta muy buena de las herramientas, pero siempre el capital humano es el que hace posible esto.

      ¿Podría conectarme contigo de algún modo? Quisiera aprender más, con casos y enlace directo, de como lograr modificar ese “chip” de pensamiento para las empresas con las que laboro.

      Tu artículo toca concisa y precisamente los puntos principales a sostener en la dinámica de la colaboración y consecuente comunicación y GC.

      Saludos.

      http://www.about.me/almori

  • Mertxe Pasamontes 10:19 el 10/01/2012 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: liderazgo por valores, ,   

    ¿Está tu empresa dentro del nuevo paradigma? 

    Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

    El nuevo paradigma postmaterialista asoma de vez en cuando en los medios, demasiado tímidamente para mi gusto. El postmaterialismo es un concepto definido por Ronald Inglehart como: las sociedades actuales tienden a una sociedad basada más en ideas de autorrealización y participación (“postmaterialismo”) que estadios anteriores en que era la ampliación de la seguridad económica y la seguridad ciudadana (“materialismo”). El postmaterialismo se basa en valores como la participación en las decisiones laborales y políticas, progresar hacia valores más humanos, cuidar el entorno, libertad de expresión… Al final del post podéis ver un vídeo de Jordi Pigem autor de La Buena crisis y uno de los que ha trabajado el tema del postmaterialismo, por si queréis entender un poco mejor el término. Gran parte de la economía mundial se revuelve como un pez sacado del agua, dando sus últimas bocanadas ansiosamente, esperando un crecimiento económico que no acaba de llegar. Porque es posible que ese crecimiento no vaya a ser exactamente como los expertos habían anticipado (crecimiento infinito) y no se trate tanto de cantidad como de calidad de vida. Y la calidad de vida tiene más que ver con Ser que con Tener.

    Algunas empresas ya han empezado a entender esto, aunque todavía sean pocas. Han empezado a comprender que la RSC (responsabilidad social corporativa) no es algo que sólo sirva para vender buena reputación (pues si luego se descubre la trampa, es mucho peor), sino que ha de ser algo que se haga de verdad. Y una manera de empezar es por aplicar esos principios éticos y valores de manera interna, con los propios trabajadores. Los índices de Best place to work nos dan una idea de cómo hay empresas en que existe un buen clima laboral y es obvio que éste mejora cuando las personas se sienten bien tratadas.

    Lo importante es tener líderes que sean más directores de cultura organizacional que jefes. Trabajadores que estén implicados, pues se sienten bien tratados, reconocidos y valorados y tienen sus valores alienados con los de la empresa.  Y que esos valores sean algo real, que la empresa tenga algo que aportar valioso y útil, una razón de ser más allá de ganar dinero en el corto plazo. Es necesario que una empresa gane dinero para sobrevivir pero ese no puede ser su único fin. Y dentro de este contexto es cuando la filosofía 2.0 alcanza su verdadero sentido. No se trata de tener una cuenta de Twitter y una página en Facebook sino de ser realmente 2.0, de colaborar y compartir.

    Esas empresas son las que están empezando a entender y aplicar lo que es una era postmaterialista. Son las que continuarán en el futuro porque aplican un liderazgo por valores, se basan en principios éticos, colaboran y comparten, crean valor. Invierten, entendiéndolo de manera metafórica, como han hecho en Bután, más en el incremento de “la felicidad nacional bruta” que “el producto interior bruto”. Entienden la frase de Platón que decía: buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.

    Ahora pregúntate si eres empresario: ¿está tu empresa dentro del nuevo paradigma?

    Y si eres “empleado”: ¿para qué tipo de empresa quieres trabajar?

     
  • Mertxe Pasamontes 9:30 el 20/12/2011 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: optimismo inteligente,   

    El optimismo en el trabajo 

    Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

    Desde el 2008 estamos envueltos por una situación de crisis e incertidumbre que nos arrastra en muchos momentos a sentirnos pesimistas y desesperanzados con todo y todos. Las malas noticias, de todo tipo y condición se suceden y en ocasiones parece que no queda margen para ser positivos. Y sí, es cierto que la situación no es para echar cohetes, pero también lo es que hay personas y empresas que están funcionando muy bien y que además, quedarnos sentados en un rincón lamentándonos no nos va a ayudar a solucionar nada.

    Y antes incluso de hablar de optimismo me gustaría hablar de humor. Porque aunque parezca de entrada intrascendente, el sentido del humor tiene mucha más importancia de la que aparenta. Puede parecer baladí porque algunas personas relacionan el humor con ser poco serio y tal vez habría que establecer un paralelismo algo más correcto, que es que serio no es lo mismo que aburrido. Tú puedes ser muy serio y a la vez tremendamente divertido. La contradicción aparente desaparece si piensas bien en qué significa cada cosa.

    Tomarse las cosas con humor significa darle a las cosas la importancia que tienen, relativizar y ser capaces de mirar lo que sucede desde otra perspectiva. Y si queremos decirlo de una forma más contundente “no tomarnos a nosotros demasiado en serio”. Llevado al terreno del optimismo inteligente, significa ser conscientes de una situación, pero a pesar de las dificultades que haya, tratar de buscar salidas. No obcecarnos con lo que no está funcionando, sino como dicen los autores de Cambia el chip, poner atención en aquello que sí que está funcionando por pequeño que sea: la excepción positiva, esos pequeños gestos que cambian las cosas, esos pequeños gestos que incluso llegan a cambiar el mundo.

    El optimismo inteligente no es una postura ñoña y naif ante la vida, sino un convencimiento en las propias capacidades y recursos. Tal vez las cosas no salgan como las habíamos planificado, pero aún así, encontraremos un modo de seguir adelante. Es posible que haya que desviarse del camino inicial, incluso que haya que cambiar el objetivo. Incluso puede ser que tengamos que renunciar a algunas de nuestras pretensiones, pero no renunciaremos a seguir intentándolo. Me gusta recordar aquí la frase de Herodoto que siempre cita El economista observador en su blog que dice así: Tu estado de ánimo es tu destino.

    Esas personas, los optimistas inteligentes, son compañeros ideales tanto en el trabajo como en la vida. Y aunque a algunas personas les salga de manera algo más natural que a otras, todos podemos ser un poco más optimistas si nos entrenamos a ello, si somos capaces de poner nuestra fuerza y atención en aquello que podemos cambiar. Por eso os invito a empezar el 2012 con esa actitud proactiva de búsqueda de lo que sí funciona. Con ese espíritu de ir caminando paso a paso. De rectificar lo que sea necesario. Y sobre todo, de reír más.

    Feliz 2012!!!


     
    • Ana 9:49 el 26/12/2011 Enlace permanente | Responder

      No podría estar más de acuerdo con tus palabras, aunque a veces no sea fácil.

      Un saludo.

  • Mertxe Pasamontes 11:00 el 02/11/2011 Enlace permanente | Responder
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    ¿Eres bueno o el mejor? 

    Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

    El día 31 de Octubre estuve en Calamocha participando en el Día del Emprendedor de Aragón. Antes de mi ponencia sobre Networking había una de Internacionalización a cargo de Pedro Pablo Andreu, director de Internacionalización de la empresa Fersa. Pedro Pablo tiene una amplia experiencia en EEUU ya que ha estudiado allí y además es profesor en la Universidad de Harvard. Una de las cosas que comentó fue que los estudiantes cuando piensan en su futura profesión lo hacen en los siguientes términos: voy a ser el mejor en….

    No quiero caer en tópicos ni clichés, simplemente rescato la anécdota para hablar del tema de la profesionalidad. Se habla mucho de la productividad, pero poco de la profesionalidad. Y para mí no es del todo obvio que sean conceptos que van unidos. Uno puede hacer muchas cosas y hacerlas mediocremente. O hacer muy pocas y realizarlas con un alto grado de excelencia. Y no estoy hablando de ser un perfeccionista y obsesionarse hasta el extremo con cada detalle nimio. Estoy hablando de ese valor añadido que un buen profesional imprime a cada cosa que hace, ese algo que tal vez si no está, no lo echas de menos, pero que cuando está te impresiona gratamente.

    De vuelta de la ponencia, me encontré con que mi cálculo de tiempo había sido excesivamente generoso y tenía que esperar bastante. Me dirigí a la ventanilla de la estación y en menos de 30 segundos tenía plaza para el Ave anterior, que obviamente salió y llegó a su hora en punto. Es por tanto un servicio que se distingue por su calidad y que cuando añada algunos enchufes fuera de la zona de primera y un servicio de wifi, será ya excelente. Mejor no entraré en compararlo con los servicios de Renfe en Cercanías, ya que arrojan dos visiones de la misma compañía completamente diferentes e incongruentes la una con la otra.

    Tanto los servicios y productos de una empresa, como los de un profesional libre o el trabajo que alguien desempeña dentro de una empresa, pueden ser buenos o “los mejores”. Para ser el mejor has de creer en lo que haces, apasionarte con ello, ser perseverante, aceptar que siempre tienes que seguir aprendiendo y mejorando y escuchar los feedbacks, sean estos positivos o negativos. Con todo ello entras en un proceso de mejora continua y es lo que permite a un profesional o empresa “dejar huella”. Porque aunque puede haber un mercado para un producto o servicio mediocre, el mercado que nunca faltará es para el que es excepcionalmente bueno. Y no por bueno estoy hablando de “el más caro” ni de lujo. No hace falta ser Apple para tener fannboys. Ese extra que fideliza al cliente lo puede dar un bar de menús escogiendo unos ingredientes de suficiente calidad, cocinándolos con esmero y tratando a cada cliente como si fuera el más importante que han tenido. O lo puede dar un servicio de Hosting cuando te resuelve una incidencia en menos de una hora. O lo puede ofrecer el médico cuando te escucha un par de minutos más de lo imprescindible, pero te permite quedarte tranquilo.

    Hay que amar lo que se hace y sentir que estás haciendo una contribución única, por pequeña que parezca. ¿O es poca cosa la sonrisa de ese cliente satisfecho? Por tanto, sólo me cabe preguntarte, si en lo tuyo, ¿eres bueno o el mejor?


     
    • Patricia Fernández Carrelo 14:33 el 02/11/2011 Enlace permanente | Responder

      ¡Me ha encantado el post, Mertxe! Me he sentido muy identificada, la verdad… :-) De pequeña mi madre siempre me decía que hiciera lo que hiciera tenía que ser la mejor. Como si era barrendera, pero yo, la mejor. Reconozco que esta indicación tan tajante me ha llevado a una obsesión por el perfeccionismo insana en determinadas situaciones, pero bien entendida hace referencia exactamente a lo que tú comentas: la idea de dejar una impronta positiva en tu cliente, en tu servicio o en tu producto. Y eso sólo se consigue siendo un buen profesional, lo que todos deberíamos aspirar a ser :-)

    • Gerard 21:06 el 02/11/2011 Enlace permanente | Responder

      A mi me gusta definir este concepto con la expresión de “generar confianza”. Generamos confianza cuando ofrecemos un servicio que cumpla con unos mínimos de productividad y de calidad, pero también cuando damos un trato especial al cliente -como el médico que te escucha un par de minutos más- y cuando le demostramos que lo que hacemos lo hacemos con interés, con pasión y hasta diría yo con devoción. Y que se note que estamos preparados para cualquier cosa.

      Personalmente, tengo tendencia a priorizar la calidad. Aún así, los clientes son exigentes y lo quieren todo muy rápido, entonces entra en juego el saber explicar qué será más rápido y qué será más lento para poder garantizar lo que el cliente pide. Pero también debo decir que con la experiencia y la automatización de algunos procesos se puede lograr buenos presupuestos, sin que perdamos dinero y podamos trabajar como nos gusta. :)

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