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  • Sílvia Majó 9:30 el 02/02/2012 Enlace permanente | Responder
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    Branding interno, una trama inteligente 

    Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

    Hoy tenemos la fantástica oportunidad de hablar sobre el libro de Alejandro Formanchuk, uno de los especialistas más importantes en comunicación organizacional en Argentina. En su blog Todo Significa comparte su dilatada experiencia en el ámbito de la comunicación interna y ahora ha hecho un resumen imprescindible sobre ello, bajo el título Branding Interno, Una Trama Inteligente.

    Le agradecemos mucho a Alejandro que nos permita hacer una entrada,  dedicada a las principales lecciones que se desprenden de su nuevo libro y que podemos aplicar en nuestra organizaciones.

    Para empezar, cuando queremos situar el valor de la comunicación interna o el branding interno en las empresas, nos tenemos que preguntar como hace el autor, qué es lo que hoy tiene valor en el mundo organizacional.

    La respuesta en Branding Interno, Una Trama Inteligente la encuentran en autores como Jonas Ridderstrale y Kkell Nordstrom, que afirman que el clásico balance capta menos de una cuarta parte del valor real de una empresa moderna.

     

    Hay un 75% de valor que los viejos balances no pueden ver, contabilizar, medir, registrar

     

    Así lo sostiene Formanchuk. Para él esta cifra tiene un traducción clara:

    • Una máquina, un inmueble, un producto: 15%.
    • La lealtad e imagen positiva de tus clientes, socios, empleados y demás: 75%.

    Partiendo de esto o de un cálculo cualitativo similar de otros autores que sitúan el capital humano como el centro de la operaciones de éxito de las compañías,  la lectura de Formanchuk es un must que debemos al menos, ojear.

    En él, encontramos sentencias de referencia cuando nos enfrentamos al diseño  de una comunicación interna de valor:

    • Muchos de los recursos más importantes de una empresa ya no se pueden tocar.
    • El empleado no es un público interno. Es un actor extremo.
    • No más fronteras entre comunicación interna y externa.
    • Las personas son en sí mismas un canal de branding.
    • El branding interno es branding a secas.

    Una vez hechas estas reflexiones Formanchuk propone las guías para determinar las acciones que de ellas se pueden desprender. Y es que para el autor de Todo Significa, el valor de marca se construye desde toda la organización. Por eso hablamos de una decisión estratégica que implica necesariamente integrar disciplinas. En este sentido recuerda que la organización no debe olvidar que es necesario:

    • La gestión de la marca puertas adentro de la empresa.
    • Las acciones de branding destinadas a los empleados.
    • Las comunicaciones internas hechas con técnicas de branding.
    • La organización de programas de ERM (Employee Relationship Management).
    • Las estrategias B2E (Business-to-Employees) impulsadas por los motores del “EVP” (Employer Value Proposition).

    A todo esto desde Zyncro se podrían añadir las buenas prácticas de el Manual de Redes Sociales Corporativas.

    Y un apunte final del autor en su libro:

    Las persona que forman una empresa son sus mejores embajadores

     
  • Sílvia Majó 9:30 el 02/01/2012 Enlace permanente | Responder
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    Y en 2012, comunica más que nunca, pero con contenido 

    Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

    Como este es el primer post de 2012 me permito, en primer lugar, desearos ¡¡Feliz, muy feliz año!! Me uní hace unos días a los colaboradores de #ZyncroBlog con la ilusión de compartir con todos, reflexiones sobre comunicación.  En ellas encontraréis frecuentemente, una indiscutible mezcla entre comunicación corporativa y empresarial y estilo y rutinas periodísticas. En definitiva, lo que aquí leeréis en forma de post,  será sin duda el resultado de algunos años ya, trabajando para llegar a la audiencia -la interna o la externa- siempre con contenido. ¡¡¡Así que vamos a ello!!

    Junto a la tradición de comernos 12 uvas, como se cree que hicieron por primera vez en 1909 un grupo de agricultores de Alicante y Murcia para sacar al mercado el excedente de producción, existe también la tradición de hacerse nuevos propósitos coincidiendo con el inicio del año. La reflexión de hoy, está dedicada al que merece ser un propósito prioritario para las empresas en este 2012: la comunicación, tanto interna como externa.

    Habrá quién dando un repaso a los múltiples canales que tiene para comunicar, crea que este propósito lo ha cumplido ya. Sin embargo, lo más común es que la principal distinción entre las empresas que comunican y las que no lo hacen, no son las herramientas que podamos usar –medios de comunicación tradicionales junto a medios y redes sociales de la web 2.0- sino el contenido que a través de ellas se difunde.

    Hoy, al igual que hacíamos ayer, solo hablaremos de comunicación, si aquello que se trasmite se caracteriza por novedoso, útil, impactante, curioso y acumulativo. Es decir, comunicamos cuando detrás del atractivo canal que hemos escogido para hacerlo, hay un contenido que nos ayuda en nuestra toma de decisiones, que alimenta nuestro conocimiento, que nos impacta por ser inédito o que consigue un mayor compromiso de las personas que forman una  empresa. En definitiva comunicamos si nuestro mensaje, tiene y cumple una función.

    La eclosión de medios y redes sociales, su facilidad para transmitir contenido pseudoelaborado, quizás nos han hecho olvidar, que la comunicación en general, como también la empresarial e institucional solo es tal, si tiene contenido.

    En este sentido, hay algunas claves para asegurar esta condición:

    La planificación. Contar con planes de comunicación en los que se prioricen los objetivos, se diseñen las estrategias y se propongan las tácticas, es ineludible para aquellas empresas que quieren crear un mejor y más estrecho vínculo con los que R. E. Freeman, acertó en llamar tus stakeholders -proveedores, competidores, empleados, clientes, financiadores y sociedad en general-.

    La profesionalización. Dejándome llevar un poco por el corporativismo, en este punto os diré que los periodistas -llamados aquí periodistas de fuentes- son una buena garantía para conseguir que cuando comuniquemos, sea con la herramienta que sea, lo hagamos con contenido. Profesionalizar la comunicación empresarial o institucional significa trabajar por asegurar que aquello que sabe de ti la audiencia, tiene mucho en común con lo te gustaría que supiera.

    La adapación de los contenidos al canal que estamos usando. Las empresas economizan su tiempo comunicando lo mismo y de la misma forma independientemente del canal escogido. Pues bien, debemos evitar la tentación de emitir exactamente lo mismo por ejemplo en nuestros canales 2.0, que en nuestra red social corporativa o en las notas dirigidas a la prensa. Cada receptor merece y espera una forma concreta para ese contenido que está recibiendo. Solo se alcanzará el objetivo deseado con esa acción comunicativa, si existe el esfuerzo previo de adaptar su contenido al canal y a la audiencia.

    Sin duda la lista de claves para asegurar una buena comunicación empresarial podría continuar. Pero como esto es un post, y su naturaleza exige brevedad, concluyo. Eso si, con el compromiso de que habrá segunda parte para hablar de otros puntos no menos importantes: conocer a la audiencia, dominar el lenguaje del canal, dirigir los tiempos comunicativos…. ¡¡y mucho más!!

    ¡¡¡Feliz 2012 a todos!!!


     
  • Sílvia Majó 9:00 el 13/12/2011 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , conocimiento social, , ósmosis   

    ¿Ósmosis 2.0? 

    Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

    En una conversa reciente e informal, surgió la idea de llamar ósmosis 2.0 al rediseño de los canales y procesos de comunicación internos que muchas empresas viven hoy.

    Sin entrar en los tecnicismos que entonces pusimos sobre la mesa, el proceso al que así denominamos es el que llevan a cabo ya algunas organizaciones al hacer emerger la información que albergan y poner en valor el conocimiento de cada una de las personas que las forman.

    La ósmosis es otra de las expresiones de la tendencia natural hacia el equilibrio y en nuestro caso, el equilibrio de la densidad de información. Un proceso que pone a las personas y su conocimiento en el inicio del proceso comunicativo y su participación en la construcción de equipos integrados, en el centro de la cadena de valor de las empresas.

    Seguramente la mayoría convendréis que ante la actual coyuntura económica, es más fácil pensar en el éxito de una empresa que cuente con el conocimiento de todas las personas que allí trabajan para hacer realidad el proyecto que tiene entre manos.

    Contar con ellas, supone en esencia impulsar flujos constantes de transferencia de información allí donde hay mayor concentración. Algo parecido a un reequilibro de contenidos entre aquellos miembros que disponen de más conocimiento sobre un tema y los que más brillan en otros.

    Conocimiento social

    En una reciente conferencia en Ficod, hacía también referencia a esto Tim O’Reilly, al que se le atribuye la autoría del concepto web 2.0. Su intervención se titulaba “Ecosistemas económicos y de contenidos”. En esencia, hacía énfasis en el segundo de estos ecosistemas, como base para la mejora del primero e invitaba además, a lo siguiente: “Create more value than you capture”.

    Para conseguirlo, es indudable que como decía aquí en un post reciente José Luís del Campo Villares, “hay que cambiar la cultura empresarial hacia una cultura más social”. O quizás me atrevería a decir: “Hay que seguir cambiándola”. Ya no se trata solo de mejorar algoritmos de redes sociales, sino de hacer estas redes parte integrante del flujo de información de una organización para que realmente el contenido sea compartido y enriquecido colaborativamente. Y aquí es donde entra Zyncro, esa “membrana” que hace posible de forma natural, la ósmosis 2.0 a la que nos referíamos al comenzar. Además, si como recuerda Gary Vaynerchuk en su último libro, The ‘thank you’ economy, “la voz si es colectiva es mucho más poderosa”, las empresas tienen delante un trabajo apasionante.

     

     
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