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  • Dioni Nespral 9:00 el 13/05/2013 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , cultura organizacional, , , , , tecnologías sociales   

    La revolución empresarial se llama social business 

    Tiempo estimado de lectura: 8 minutos

    Nota del editor: Hoy empezamos la semana dando la bienvenida a un nuevo colaborador en nuestro blog. Dioni Nespral (@dioninespral) es Social Business and Digital Innovation Manager en everis. Dioni es experto en Innovación empresarial y estrategia sociodigital. Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Antonio de Nebrija, es además Master EXMBA por el Instituto de Empresa y Master en Gestión Comercial y Dirección de Marketing por ESIC. 

    El miedo al cambio es universal y existe desde que el mundo es mundo. A nadie le agrada que su entorno se modifique y todos soñamos con la máxima estabilidad posible. Sin embargo, la época que nos ha tocado vivir, está asentada en el cambio permanente y con una particularidad diferencial: la velocidad de cambio es exponencial. Nada transcurre a “nuestra velocidad”, todo discurre de forma dinámica y ciertamente imprevisible. Es el gran reto de nuestra era: vivimos en un mundo cada vez más instantáneo.

    Seguro que habremos escuchado a muchos directivos hablar de crecimiento, de mejora, de cambio e incluso de innovación. Lo habremos oído en numerosas ocasiones, pero ¿estamos de veras aprovechando lo mejor de nuestra organización? ¿Estamos obteniendo el máximo potencial de las personas y de los talentos que trabajan con nosotros?. La respuesta es obvia: no. Un No rotundo. El árbol, de nuevo, no nos deja ver el bosque. Y el bosque es inmenso.

    En entornos tan dinámicos, se requieren liderazgos con una clara visión y una ordenada administración. Hemos creado fanáticos de la administración perfecta que han ido enterrando y aún lo hacen, visiones distintas que nos permitirían afrontar cambios incrementales. La mezcla visión-administración es más que recomendable, porque nos hemos acostumbrado demasiado a la organización preparada para el “no-cambio” en un mundo de constante caos.  Imagino que muchas organizaciones se verán reflejadas en estas palabras y están buscando cómo poder comenzar a cambiar hacia la mejora incremental, el crecimiento, la diversidad y, por qué no, hacia la innovación.

    Una sociedad conectada impone una organización socioconectada

    El Social Business emerge como una de las soluciones de mayor calado para alcanzar una mayor velocidad en las compañías. Cuando se vive en un entorno tan conectado, la adaptación es imprescindible y la adopción de soluciones basadas en la filosofía en Red y en tecnología social, son el motor de acción. La velocidad de cambio de las sociedades es cada vez más elevada. Los comportamientos de los usuarios, de los ciudadanos, de los clientes, en definitiva, de las personas, están cambiando a pasos agigantados y esto exige que las organizaciones tengan abiertos puentes de conexión constantes, sean flexibles y dinámicas.

    Nace, pues, la organización socioconectada, que debe serlo antes que parecerlo. Debe estar conectada entre sus miembros, debe ser colaborativa, abierta, digital e innovadora. Obviamente en la medida que su mercado le exija. No es lo mismo una empresa de un sector dinámico que otra de un mercado más tradicional y por tanto, con una velocidad de cambio menor. Conocer también la velocidad correcta ayuda a circular de forma más fluida en la carretera empresarial de cada mercado.

    Y sí, son las personas. Parece una obviedad, pero el cambio no ocurrirá si no situamos al talento en el centro de nuestras organizaciones. Qué fácil es decirlo y qué complicado ponerlo en práctica. Es lógico que esto ocurra, pues nadie nos ha enseñado a ello. En el centro de la organización siempre debían estar los procesos, las normas, los protocolos, la gestión. Ahora, cuando miramos hacia el interior, y buscamos como impulsar nuestro talento, no sabemos hacerlo, porque debemos situar en el centro elementos diferenciales, no tan predecibles y mucho menos manejables. Pero ese es nuestro reto y la r-evolución pendiente.

    El Social Business afecta a la estrategia, la cultura,  los  procesos, las personas y la tecnología. El impacto de lo social es tan fuerte que alcanza a todos y cada uno de los rincones de la organización, haciendo necesario un modelo de implementación sociodigital único para cada caso.

    Las tecnologías sociales junto con la comunicación abierta, horizontal, colaborativa y conectada permiten, al ser utilizadas en la empresa, su adaptación a los procesos tradicionales de la organización, propiciando beneficios tangibles como por ejemplo, la reducción del numero de  procesos, la mejora en la atención al cliente, la generación de ideas e innovaciones incrementales, el descubrimiento de talento diferencial o el conocimiento inteligente del comportamiento de  los clientes gracias al análisis de su experiencia y el tratamiento de los datos relevantes.

    En un principio, los cambios son organizativos y culturales pues la primera gran decisión es mirar hacia dentro y potenciar las estructuras más planas, donde las personas puedan conectarse y comunicarse más fácilmente. Porque la mayoría de las nuevas ideas, las que provocan innovación y permiten además cambios incrementales, vendrán de las personas que integran la organización. Y éstas deben encontrar una autopista que permita su constante y adecuado flujo.

    Bienvenido a la próxima revolución. Bienvenido al Social Business.


     
  • Chris Preston 9:00 el 05/03/2013 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: cultura organizacional, , , ,   

    La confianza no se pide, hay que ganársela 

    Tiempo estimado de lectura: 8 minutos

    Si quieres ser un buen líder, necesitas generar confianza entre tus empleados.   La confianza no se pide, hay que ganársela ¿Sabes cómo construirla? Hoy en ZyncroBlog hablamos del Modelo de Confianza Total basado en cuatro elementos: relaciones, sinceridad, humildad y constancia.La confianza es un bien mal repartido. En algunas personas confiamos incondicionalmente, como en el cirujano que nos va a operar del corazón o en el banquero que custodia nuestro dinero (bueno, quizás en este último no tanto). Otras, sin embargo, han de esforzarse para ganar nuestra confianza y evitamos dársela hasta que no nos demuestran que cumplen ciertos requisitos básicos.

    “Confía en mí”, se suele decir. En el mundo profesional, es algo que solemos pedir a nuestros colegas, socios, clientes y amigos. Todos hemos pronunciado estas palabras alguna vez y lo decimos en serio, pero en la práctica ¿cuántos de nosotros realmente sabemos crear las bases de la confianza? Hasta hace poco, yo no tenía ni idea. Como la mayoría de gente, creía que la confianza era algo intangible que aumentaba con el tiempo. Sin embargo, tras muchas horas de trabajo con líderes que tienen esta cualidad, he observado que depende de unos planteamientos muy perfeccionados que se resumen en cuatro elementos fijos, aplicables a cualquier situación en la que haya que establecer una relación de confianza entre dos personas o equipos, o entre una persona y una organización.

    El Modelo de Confianza Total se basa en cuatro elementos fijos: relaciones, sinceridad, humildad y constancia.

    Siempre que explico los cuatro componentes de lo que he denominado el Modelo de Confianza Total, la primera pregunta es: “¿cuál de ellos es el más importante”? Es difícil de decir, ya que todos los elementos son interdependientes y, si se prescinde de uno, el ciclo se rompe. Pero sí hay un componente que todos pasamos por alto de manera sistemática; lo dejaré para el final.

    1. Invertir en las relaciones

    El primer elemento es Invertir en las relaciones; es decir, dedicar tiempo y esfuerzo a que los demás nos conozcan y, a cambio, conocerlos también a ellos. Si le pides a alguien que confíe en ti, es lógico es que esa persona conozca un poco a quien le está solicitando su confianza. Si no, es como si un desconocido te pide que le prestes dinero.

    Pero no es suficiente con conocer a la gente; tienes que demostrárselo, aunque sea con algo tan sencillo como llamarles por su nombre. Uno de los CEO con los que colaboro se propuso aprender el nombre de seis personas cada semana para aumentar su nivel de confianza. Cada vez que las llamaba por su nombre, la reacción era espectacular: las personas se animaban y se relacionaban con él de manera más abierta.

    2. Sinceridad

    En segundo lugar, es necesaria más sinceridad; no huir de las conversaciones difíciles que nadie quiere oír. Algunos directivos tienen tal deseo de popularidad que evitan hablar de los aspectos negativos, lo que solo causa desconfianza, ya que los empleados descubren la información por sí mismos y se cuestionan por qué no se les había dicho antes. La sinceridad también es admitir que te has equivocado, sin desviar la culpa ni maquillar la realidad. De lo que se trata es de convertir la verdad en una de tus virtudes.

    3. Humildad

    A continuación viene la Humildad, es decir, ser capaz de dejar a un lado la autoridad, el cargo y la jerarquía para aceptar las opiniones más duras y hablar de los fracasos personales de manera directa y sin ponerse a la defensiva. De hecho, la etimología de la palabra es “de la tierra”; ser humilde consiste en volverte a colocar en tierra firme y alejarte de tu posición de poder, dejando que los demás vean tu lado humano. En una empresa de tecnología con la que trabajo, la vía de comunicación directa con el CEO, llamada “Díselo al CEO” (antes era “Pregúntale al CEO”), recibe un elevado número de propuestas meditadas.

    4. Constancia

    Y por último, el aspecto que yo considero que más se descuida: la Constancia. Este elemento exige llevar a cabo los tres anteriores repetidamente y siempre de la misma forma. Oigo a muchas personas decir, sobre todo en relación al elemento Invertir en las relaciones, que lo pondrán en práctica “cuando tengan tiempo”. Pero si no eres constante, los demás pierden la fe en ti y la confianza se rompe.

    La constancia consiste en tener las ganas, el enfoque y las herramientas necesarias para implementar estrategias a largo plazo con respecto a las personas, la información y a ti mismo. También implica un control activo de tu propia conducta para identificar cuándo estás siendo inconstante, las veces en las que tu orgullo se interpone o cuando no logras explicar un mensaje difícil, y retarte a ti mismo para reducir o eliminar estas situaciones.

    Estos cuatro elementos se pueden aplicar a todo tipo de interacciones. Si los clientes reciben un servicio incoherente que les trata como un número, no tardarán en irse. Los empleados que trabajan para un líder que nunca les dice la verdad sobre los aspectos negativos, encontrarán líderes más de fiar con los que trabajar. La confianza incluso se extiende por la organización: las empresas que adoptan valores nuevos cada 12 o 18 meses tendrán problemas para ganarse la confianza de sus empleados.

    Mi última advertencia sobre la confianza es que conseguirla no te convierte automáticamente en alguien querido; eso solo lo lograrás con tu aportación personal a los cuatro elementos. Ser desagradable de manera sistemática crea confianza, aunque sea de manera un tanto corrompida, ya que la gente sabe que siempre vas a actuar igual. Para conseguir el equilibrio ideal, trabaja metódicamente las cuatro áreas que he detallado concentrándote en tu estilo personal, y ponlas en práctica de forma inclusiva, imparcial y madura.

    Chris Preston (@Trimprop) es Graduado en Psicología y especialista en comunicación interna y desarrollo de equipos. En la actualidad desarrolla su actividad profesional como Director en The Culture Builders.

     

     
  • Chris Preston 9:00 el 13/02/2013 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , compromiso corporativo, cultura organizacional, , negocios   

    Las cinco personas que REALMENTE necesitas en tu empresa para conseguir el compromiso estable de la plantilla 

    Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

    Nota del editor: Hoy tenemos el placer de presentar a un nuevo autor del Zyncro Blog: Chris Preston, un navegante de la cultura corporativa que pasa la mayor parte de su tiempo colaborando con empresas muy interesantes, lo que resulta una fuente inagotable de historias, anécdotas y moralejas. Chris se describe a sí mismo como un narrador nato y un pésimo estratega, así que sus posts serán buenos, pero es posible que lleguen con retraso. ¡Bienvenido, Chris!

    Durante los últimos dos años, Jane Sparrow y yo hemos investigado mucho para elaborar el contenido de The Culture Builders, el libro que hemos publicado recientemente. Esto nos ha llevado a descubrir a los cinco tipos de personas que de verdad has de tener en tu empresa si quieres que el compromiso corporativo funcione, perdure y reporte beneficios.

    Los ejemplos que hemos conocido, tanto de organizaciones grandes como pequeñas, nos han enseñado que los grandes motivadores (ya sean líderes o gerentes de primera línea) suelen adoptar cinco funciones diferentes para convertir una plantilla que hace bien su trabajo en un equipo completamente entusiasmado con la empresa, lo que hemos bautizado como la diferencia entre “ahorradores e inversores”. Una organización llena de inversores (y las hay, doy fe) puede lograr grandes cosas y hacer las delicias de sus clientes, dejándoles mucho más que simplemente satisfechos.

    El concepto “inversor” describe el nivel de compromiso, implicación y sentido de la propiedad que una persona experimenta y demuestra cuando se siente verdaderamente parte de una organización. Para conseguirlo, son necesarias las cinco funciones: guiar, desafiar, hablar, hacer e inspirar.

    Imagino que os estaréis preguntando: “¿Quiénes son esas personas y cómo puedo conseguirlas?” Pues bien, os presento a los creadores de cultura corporativa:

    • El profeta: tiene visión de futuro, siempre mira hacia adelante y es una fuente desbordante de inspiración. Al profeta le interesa lo que está por llegar, un objetivo al que todos deberíamos aspirar (el pasado es un lugar que hay que olvidar).
    • El narrador: retrata vívidamente el trayecto; utiliza un lenguaje rico para localizar la visión y ayudar a salvar las distancias entre dónde estamos ahora y el lugar adonde vamos.
    • El estratega: está al corriente de todo y alinea acciones, personas y objetivos, asegurándose de que todo tenga un efecto a largo plazo. Impulsa conductas coherentes e iniciativas duraderas para garantizar los mejores resultados.
    • El coach: sabe lo que “late” en el corazón de los miembros de su equipo y utiliza ese conocimiento para implicarlos a fondo en lo que hacen. Está constantemente preguntándose cómo puede usar el proceso de compromiso para desafiar al personal y hacerles crecer.

    Hemos bautizado a estas primeras cuatro categorías como “funciones tipo”, ya que describen las diferentes maneras de conseguir el compromiso de toda la organización. Los estudios indican que hay una preferencia por la figura del profeta, seguida muy de cerca por el narrador. El papel menos frecuente entre directores y líderes es el de estratega, lo que plantea algunos problemas de longevidad en las actuaciones y afecta al coste de los proyectos (ahondaré sobre ello en otro post).

    La función final es lo que solemos llamar “estilo”, y se centra más en el enfoque personal que adopta el líder:

    • El piloto: La persona que mantiene firme el timón y la voz tranquila y segura en tiempos de cambio. El estilo influye en cómo la persona ejecuta las cuatro funciones “tipo” y en la manera de guiar a los equipos para que actúen y se desarrollen de maneras muy diferentes (esta función se desglosa en tres áreas: autoritario, inclusivo y habilitador).

    Estoy completamente convencido de que estas cinco características no nacen con las personas, sino que se hacen, algo que se consigue mediante concentración, esfuerzo y determinación. Tal y como ocurre en muchas otras áreas de la teoría del liderazgo, el primer paso siempre consiste en identificar qué requiere la situación y saber lo que TÚ personalmente has de hacer para responder a ella.

    Curiosamente, las personas de mayor rendimiento que hemos conocido NO poseían las cinco funciones en altos niveles, sino que conseguían un equilibrio entre los cuatro tipos (eran o bien profetas o narradores Y TAMBIÉN destacaban como estrategas o coach). En cuanto a la figura del piloto, se considera que los que son altamente inclusivos consiguen un mayor nivel de compromiso.

    Hasta aquí este breve resumen del mensaje general del libro. Espero tener la oportunidad de ampliar el tema en futuros posts y analizar más en detalle cómo factores como la confianza, el diálogo y el ambiente corporativo fomentan o minan a los inversores de nuestras organizaciones. Decidme qué os ha parecido y cuáles son los temas de los que os gustaría saber más. ¡La cultura corporativa es todo un mundo!

     
  • Pablo Fuentes 9:00 el 12/02/2013 Enlace permanente | Responder
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    Cuatro claves para gestionar cultura corporativa 

    Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

    Martín, un empleado como otro cualquiera, contempla indiferente el regalo promocional (merchandising) que recursos humanos ha dejado sobre su mesa. En esta ocasión es una camiseta adornada a todo color con “Nuestra visión y nuestras metas”. Hace unas semanas fue un cubo anti estrés tuneado con “Nuestros valores”. A Martín ya no le quedan conocidos a quienes regarlárselos.

    Cultura corporativa, piensa Martín. Dos palabras de moda en las compañías que con excesiva frecuencia quedan olvidadas en una pestaña de la Intranet o en carteles que ya nadie ve. No obstante hay empresas que saben gestionar la cultura corporativa, y que tienen éxito y son competitivas.

    Entonces, ¿cuáles son las claves que diferencian la Cultura Corporativa con mayúsculas de una mera campaña interna de mercadotecnia (endomarketing)? Martín accede a relatoscorporativos.com y encuentra la respuesta, cuatro claves para gestionar cultura corporativa:

    1. Una visión clara y medible: definir con nitidez quiénes somos, qué hacemos y de qué manera seremos competitivos y rentables de forma sostenible. Esta visión se aterrizará a una misión con estrategias y metas concretas, que por supuesto se comunicarán con claridad dentro y fuera de la compañía.

    2. Un liderazgo sólido: me quedo con una frase de Sumantra Ghoshal, “you can’t manage third generation strategies with second generation organizations and first generation managers”. Qué importante es contar con jefes que escuchan, delegan, exigen, reconocen y que, en general, hacen crecer a sus equipos. Tengo la suerte de conocer líderes así, como por ejemplo mi actual jefe, nada que ver con los oportunistas caciques corporativos.

    3. Un equipo competitivo y comprometido: personas que hacen suya la visión y actúan hacia la consecución de los objetivos. Importante hablar aquí de Gary Hamel y su concepto de Management 2.0. Sostiene que las compañías de éxito apuestan por un nuevo estilo de mando, con jerarquías naturales basadas en la confianza y el liderazgo. Organizaciones donde los empleados tienen más autonomía y acceso a la información, fomentando así su creatividad.

    4. Pasar del discurso a los hechos: es crucial consolidar la cultura corporativa a medida que avanzamos, comunicando interna y externamente los hitos y celebrándolos como se merecen. Una campaña de hechos, de logros, es una excelente manera de poner en valor nuestra cultura corporativa, generando credibilidad y afinidad dentro y fuera de la compañía.

    Martín, suerte.

    Pablo Fuentes es gerente de comunicación interna de Telefónica Latinoamerica. En su blog relatoscorporativos.com, encontraréis las mejores estrategias e ideas para implantar sistemas de comunicación 2.0, así como la últimas tendencias en comunicación corporativa.

     

     
  • Ignasi Alcalde 9:00 el 23/01/2013 Enlace permanente | Responder
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    Colaboración Efectiva: Más allá de las Redes Sociales Corporativas 

    Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

    Según Forrester Research, el negocio mundial de software para crear y gestionar redes sociales corporativas crecerá un 61% anual hasta facturar aproximadamente 6.400 millones de dólares en 2016. Es decir, se afianza la tendencia obvia de que las redes sociales corporativas sean el eje central de la comunicación de la empresa, fomentando la colaboración, cooperación y las sinergias entre empleados.

    El tránsito de la intranet estática a las redes sociales corporativas es una realidad, convirtiéndose las mismas en la principal herramienta de comunicación en las empresas en los próximos años. Esto viene marcado por dos razones clave en mi opinión. La primera es que las intranets estáticas disponen de una estructura cerrada y ordenada en base a departamentos, unidades, áreas, carpetas y servicios, muchas veces organizadas con una serie de lógicas TIC. Es un reflejo de un modelo de relación pensado en la producción, donde se basa en la división del trabajo y el control exhaustivo de las operaciones. A estas alturas del siglo XXI queda claro que en un entorno actual de una sociedad de la información y del conocimiento en constante evolución, con interdependencias globales, digitalizado e hiperconectado, las empresas no pueden basarse solo en este tipo de modelos.

    La otra razón por la que acabarán imponiéndose claramente en el entorno empresarial es el concepto “cloud” o herramientas en la nube. A parte de ser más actractivo económicamente que unas estructuras propias TIC, la nube facilita la ubicuidad y accesibilidad en tiempo real de la información de la compañía a empleados y clientes.

    Pero vayamos un poco mas allá de lo evidente. Recientemente impartí conjuntamente con Laura Rosillo en la sede de Madrid de la Universitat Oberta de Catalunya, un workshop llamado “Las 3Cs: hacia una cultura de la colaboración en la empresa”, donde durante tres días reflexionamos con un grupo de profesionales de los RRHH sobre las ventajas de fomentar la colaboración dentro de las organizaciones para ser más competitivas en la nueva economía. Principalmente exploramos las razones de “La economía de la Colaboración” del porqué y cómo compartir dentro de la organizaciones. Es evidente que el conocimiento está en las personas y es estrictamente personal, basado en la información, comprensión de la misma, puesta en práctica, y la acumulación de la experiencia y aprendizaje posterior.

     

    Esto está muy bien indicado por Maite Darceles en su libro guías para la transformación donde dice: “Lo que puede haber fuera de la persona es información, no conocimiento. Libros en las bibliotecas, todo tipo de informaciones en internet, informes en nuestros archivos, datos estadísticos, publicaciones científicas. Todo esto es información que, a través del conocimiento de las personas, se pone en valor en múltiples formas… La información y los datos pueden ser sistematizados, procedimentados, pero no así el conocimiento. El hecho relevante será su despliegue en la organización, es decir, cómo las personas aprenden y cómo actúan desde su conocimiento, en un continuo movimiento, interacción y recursividad”.

    Ahí reside el reto, mas allá de la herramienta es un cambio de cultura empresarial, que lleva a una transición de un entorno puramente transaccional y jerárquico hacia espacios de relación de personas, ideas, experiencias, saber si realmente queremos avanzar hacia la economía del conocimiento, y por ende ser innovadores y coopetitivos.

    Ignasi Alcalde es Social Business Advisor y consultor docente en Universitat Oberta de Catalunya. Sus reflexiones sobre el trabajo colaborativo, habitualmente también las difunde a través de su blog y en su twitter

     

     
  • Mari Carmen Martín 9:00 el 30/11/2012 Enlace permanente | Responder
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    Comunicación 2.0 y organizaciones 2.0: diseñadas para entenderse 

    Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

    Hace unas semanas tuvimos a Alejandro Formanchuck de visita por Barcelona y aprovechó la ocasión para participar en el evento organizado por Zyncro: #Ysehizolaluz, al que pude asistir y donde nos deleitó con una conferencia sobre la comunicación interna 2.0. Alejandro nos hizo reflexionar con algunas preguntas como “¿las herramientas 2.0 son revolucionarias?”, “¿quién utiliza dichas herramientas?”

    Pues la verdad es que después de saber que éstas han conseguido convencer a la misma reina Elizabeth II de Gran Bretaña y al Vaticano, no debería sorprendernos que muchas de nuestras empresas en España estén en estos momentos ya decidiendo su incorporación a la revolución 2.0.

     

    En este pequeño cuadro podemos ver algunas de las diferencias en algunos ámbitos entre las empresas 1.0, aquellas que todavía no han adoptado herramientas internas o externas 2.0 y las denominadas empresas 2.0. Podemos apreciar que el paso del 1.0 al 2.0 no es un tema sólo semántico, sino que se trata de una evolución natural y sofisticada en muchas de las áreas y ámbitos de la compañía, pasando primeramente por la adopción de valores más universales, humanistas y dentro de un marco de colaboración.

    Según Alejandro, para generar la cultura 2.0 es necesario:
    • Acceso y disponibilidad a la información
    Reducción de asimetría entre emisores y receptores
    • Impulso a la lógica prosumidora
    • Ampliación de la participación
    • Interés genuino en que la gente genere empresa y divulgue contenidos
    • Interacción en formatos de red descentralizada
    • Construcción colectiva, colaboración y meritocracia
    • Voluntad de escuchar y hacer uso con esa información
    Respeto por la persona y redención del ego
    Reducción del control

    Cada día existen más estudios que demuestran que la adopción y el uso de herramientas 2.0 contribuyen positivamente a mejorar los resultados de las compañías. En este sentido, McKinsey en el año 2011 demostró estadísticamente que las empresas que hacen un uso más pronunciado de las tecnologías 2.0, interna y externamente, son más rentables. En el mismo estudio, un 27% de empresas declararon tener mayores márgenes y cuota de mercado que su competencia. Dentro de las conclusiones se afirma que “una empresa conectada tiene un 50% más de probabilidad de pertenecer a este grupo”. En el último estudio de McKinsey del mes de noviembre sobre Estrategia se demuestra como la “inteligencia social” guía las decisiones y como las “redes sociales internas y externas” están cambiando el proceso clásico en la toma de decisiones. La influencia es evidente, si desde el punto de vista del sentido común analizamos la ingente información que nos proporcionan las redes sociales, desde la empresa se necesitan sistemas para poder procesar de forma inteligente y adecuada el tema. De ahí la conclusión que es necesaria en el desarrollo de CRM sociales que integren toda esta “Big data”, uno de los mayores retos de las compañías en los próximos años.

    En el último estudio de IBM sobre empresas que han adoptado el modelo de negocio social, se reflejan datos tan sorprendentes como los siguientes:

    • 9 de cada 10 empresas reportan beneficios gracias a la adopción de un modelo de negocio social
    • el 57% de empresas obtienen mejores resultados que sus competidores sin modelo social
    • Hasta el año 2016, el crecimiento en gasto de las empresas en software social que se espera es de hasta un 61%, llegando a la cifra de negocio de 6.400 millones de dólares.

    Me gustaría lanzar algunas preguntas a los directivos de las empresas españolas respecto a este tema ¿Necesitas más datos? ¿Necesitas más tiempo?  ¿A que esperas para prepararte? ¿A que esperas para promover el cambio estratégico y adoptar el modelo social en tu empresa? ¿Quieres empezar por un cambio en la comunicación interna de la empresa? Prueba la Red Social Corporativa Zyncro.

    Mari Carmen Martín es Psicóloga Industrial de formación, y experta en RRHH. Actualmente, también trabaja para Cloudtalent, empresa del grupo Humannova, donde se encarga de la creación de programas de Marca Personal para directivos y profesionales.

     

     
  • Matthieu Pinauldt 9:00 el 09/08/2012 Enlace permanente | Responder
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    5 consejos para desarrollar una cultura de innovación a través de tu Red Social Corporativa 

    Aprovecho mi primera contribución para presentarme: Tras varias experiencias en grandes empresas  y convertirme también en empresario, entro a formar parte del equipo de Zyncro con el fin de ayudar a desarrollar la marca al nivel internacional. Soy especialista en Redes Sociales y temas vinculados con la innovación. Es un placer formar parte de Zyncro blog también y compartiré con mucho gusto con todos los lectores mis pensamientos y experiencias. (Mi perfil LinkedIn)

    ¡La colaboración conduce a la innovación! La relación entre estas dos palabras clave es tal que tenemos miles de ejemplos a través de la web donde las vemos unidas. Tanto uno como otro término deberían estar ya muy dentro de cualquier profesional que quiera crear una cultura de innovación en su empresa. Sin embargo, crear un entorno colaborativo en una organización no es una condición suficiente para obtener un ambiente propicio a la innovación.

    Bajo esta premisa, me gustaría presentarte algunas reglas que deberías tener en cuenta con el fin de romper las barreras principales que desalientan el desarrollo de un espíritu creativo y de cultura innovativa.

     

    1. Suprime las jerarquías y motiva a los trabajadores a participar colectivamente, más que como individuos: sea cual sea el puesto que ocupa cada empleado en la empresa, todos pasan mucho tiempo en la oficina enfrentándose a sus propios retos, proyectos y dificultades. Suprimiendo la idea de jerarquía se abren las barreras que hacen improbables las conversaciones entre personas de perfiles diferentes. Por ejemplo; si el Community Manager puede tener una comunicación fluída con la persona responsable de Recursos Humanos la colaboración entre ellos se estrechará y dará pie a iniciativas como la publicación de ofertas de trabajo en el blog de la empresa.
    2. Crea un ambiente de generación de debates y gestión de las ideas: ¡Tienes que motivar a la comunidad para animarles a compartir ideas, contenidos y debatir propuestas! Crea conversaciones, comparte contenidos, pregunta para que surjan comentarios y sobre todo motiva a las personas para que creen sus propias conversaciones. También puedes recompensar a los más implicados con un sistema de gamificación. ¿Eres parte del equipo de ventas y a la vez un apasionado del Social Media? ¿Descubriste una nueva herramienta de monitorización de marca? Compártela en el muro de tu empresa y pídeles opinión a los responsables de Marketing. Seguro que te lo agradecerán y todos aprenderéis conjuntamente.
    3. Haz que las personas de los diferentes departamentos se relacionen y no se creen grupos demasiado cerrados: ¿Conoces el efecto del “conocimiento en común” [EN]? Los miembros de un equipo tienden a relacionarse según el conocimiento que comparten a la hora de tomar decisiones. En consecuencia, en los grupos de trabajo en los que ya se conocen varios miembros intentan evitar las novedades. Cómo luchar contra esta tendencia:
      • Haz que los miembros de tu organización “respiren aire fresco”: que salgan de su conocimiento en común. Anímales a compartir artículos de actualidad e interesantes, las mejores conferencias TED, contenidos humorísticos… y no te olvides de crear debate y conversación.
      • Crea grupos e invita a personas de diversos departamentos a participar en proyectos o temas definidos.
    4. Implica a tus clientes: Hazles hablar, escúchalos y sobre todo, haz que tus empleados los escuchen. Esto permite desarrollar un negocio centrado en el cliente. Desarrolla espacios sociales para tus clientes a través de Facebook o Twitter. Anima a tus empleados a seguir las discusiones que se crean en los perfiles sociales de tu organización. Una Red Social Privada es una muy buena solución para implicar a tus clientes en una relación social y duradera con tu organización. Es además una herramienta para crear relaciones entre ellos mismos.
    5.  Crea un “mercado de ideas”: un “mercado de ideas” se define como un espacio de innovación basado en la motivación general para proponer nuevas ideas y resolver así problemas específicos entre toda la comunidad. El mercado de ideas se puede crear a través de un grupo compartido por miembros de la organización con perfiles diferentes. O también se puede implicar a todos los miembros de la empresa. Debe ser moderado por una persona con el fin de llevar las discusiones a un objetivo específico. Por ejemplo, “¿cómo podemos adaptar nuestro software a la movilidad?”, “¿cómo veis nuestro producto dentro de cinco años?”.

    ¿Convencido? ¡Prueba la Red Social Corporativa Zyncro y comienza a innovar!

     
    • Eva María 11:33 el 13/08/2012 Enlace permanente | Responder

      Genial Matthieu.
      Mucho se habla en el momento actual del valor que puede aportar el social media a una empresa (marca), pero para desarrollar cualquier estrategia de éxito en medios sociales, lo primero es SER social media.
      Teñir la empresa de una dinámica social a través de una red colaborativa, permitirá generar mucho mayor valor añadido y sinergías que repercutirán en beneficio propio (mayor retorno): fomentar la CONVERSACIÓN desde dentro (recordando los principios del Manifiesto Cluetrain).

      Gracias por compartir ;)

    • Marco Iturralde 15:49 el 14/08/2012 Enlace permanente | Responder

      Muy interesante, la problematicaes que este mercado del retail cada vez se vuelve mas hipercompetitivo donde muchas veces se pierde la posición competitiva con mucha facilidad, el rápido cambio tecnologico es un factor para evitar perder competitividad, esta buena practica y el compartir es parte vital del proceso.
      debemos de pasar de un benchmarking pasivo….en donde se copia todo del de enfrente a uno activo mejorando eso que ya se identifica se hace bien. saludos a todos.

  • Rafael García-Parrado 9:00 el 12/07/2012 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , , cultura organizacional,   

    Los dilemas del aprendizaje 

    Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

    Generar nuevas ideas, implantar y actualizar sistemas de información, controlar aplicaciones tecnológicas, diseñar entornos y procesos son algunos de los retos planteados en el día a día de las empresas.

    Todos estos retos tienen como común denominador el conocimiento, el cual se debe integrar en la organización como fuente de creación de valor y competitividad, ayudando a las mismas a una diferenciación sobre el resto.

    Un aspecto fundamental para que este conocimiento aumente, es el aprendizaje organizacional y la propia gestión del talento. En una sociedad líquida, como la actual, resulta esencial la adaptación al cambio constante, y es aquí donde la organización y sus empleados no deben perder contacto con la realidad. Evitar egocentrismos en las organizaciones es requisito para perdurar en el tiempo, aunque en ocasiones no sirva como garantía de éxito.

    En definitiva, es muy importante mirar alrededor, así como aprender de competidores y colaboradores, lo que permite la supervivencia de las organizaciones gracias a la mejora de su competitividad.

    Éstos son solo algunas de las consecuencias del aprendizaje organizacional en las empresas:

    • El aprendizaje no solo como impulsor de la calidad, sino también como requisito para que la misma se produzca y aumente.
    • La innovación necesita una alta capacidad de aprendizaje efectivo. La innovación depende de la base de conocimiento organizacional. Cuanto más sólida sea esta base más fácil pueden ser interiorizados los cambios.
    • Tanto innovación como aprendizaje son ante todo procesos asociados al individuo. Lo que refuerza la idea de que la mejora de la organización se produce con las mejores personas para cada momento, reforzando la importancia del talento organizacional residente en las organizaciones.
    • El entorno influye en el aprendizaje, los cambios ocasionados en los mercados deben de contemplarse no como amenazas sino como oportunidades para aprender y mejorar.
    • La gestión del conocimiento y el aprendizaje deben permitir que la organización reaccione de manera más rápida a los cambios, anticipándose en la cultura de la misma. Por lo que se destaca la importancia de un clima laboral adecuado así como sistemas de vigilancia que permitan automatizar los cambios producidos.
    • La tecnología del aprendizaje influye en la manera de distribuir el conocimiento y permite el desarrollo de nuevas formas de pensar así como procesar el trabajo, con el fin de facilitárselo a los empleados para la generación de nuevas ideas.

    Las organizaciones inteligentes sacrifican parte del rendimiento de hoy para logar un mayor rendimiento mañana.

    Una adecuada gestión del aprendizaje, siendo éste eficaz, repercutirá positivamente en las organizaciones, con lo que se favorece la flexibilidad y apertura de las mismas ante los cambios e imprevistos que se puedan producir, ya que “el cambio es lo único que permanece”. Para ello las políticas de recursos humanos deben propiciar tanto la colaboración interna como externa, que beneficie la gestión del talento unido a un aprendizaje constante.

     Rafael García trabaja como consultor de la empresa Índize y tiene su propio blog, que desde Zyncro os recomendamos: La Factoría Humana.

     

     
  • Manel Alcalde 9:00 el 10/07/2012 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: , cultura organizacional,   

    Crowdsourcing para una cultura organizacional 

    Tiempo estimado de lectura: 8 minutos

    Cualquiera que haya tenido contacto con el Coaching o la Programación Neuro-Lingüística probablemente se habrá encontrado en la tesitura de tener que redactar un enunciado de misión personal, o un diseño de objetivos. Y, seguramente, habrá comprobado lo complicado que resultan ambas tareas. ¿Cómo? ¿Qué tengo que pensar cual es mi misión? ¿Cuáles mis objetivos? ¿Y formularlos en positivo, encima? ¿Y concretar? ¿Y concretar MÁS AÚN? ¡Uf! La tarea es complicada cuando estamos acostumbrados a dejarnos llevar por la inercia y no ser plenamente conscientes y responsables de nuestro devenir. Muchas veces, aunque creamos tener un norte hacia el que dirigirnos, al realizar ese ejercicio descubrimos que en realidad ese norte es un punto cardinal demasiado difuso aún, y no una meta real, clara y asumible.

    No estamos caminando hacia ningún objetivo palpable. No tenemos un “manifiesto” de referencia que nos guíe. No somos responsables ni estamos realmente comprometidos.

    Las organizaciones, para ser efectivas, también necesitan sus enunciados de misión. Contar con un sistema de creencias y objetivos definido, un marco referencial claro y compartido por todos los empleados, es vital para la buena salud de una empresa porque supone algo así como un pacto de responsabilidad común. Eso dice la teoría. Y digo “la teoría” porque no sé si eso es una norma general. Como tampoco sé si lo es otro precepto: el que dice que, para ser efectivo, ese enunciado debería, de algún modo, estar creado conjuntamente por todos los integrantes de una organización, porque sin participación no hay compromiso.

    Cuando en 1989 el experto en liderazgo Stephen R.Covey planteaba esta cuestión en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, usaba el ejemplo de IBM. La multinacional americana de tecnología y consultoría ha tenido desde sus inicios un sistema de creencias muy implantado entre sus empleados, basado en la dignidad del individuo, la excelencia y el servicio. Un poco más de 20 años después de la edición de ese libro, IBM sigue siendo el ejemplo de una compañía con confianza plena en su enunciado de misión y en el compromiso que sus empleados tienen con él. Ahora, además, es una organización volcada en dar voz a sus trabajadores y fomentar el intercambio de conocimiento entre ellos. Un hecho que lo demuestra es que con una plantilla de casi 400.000 empleados en 170 países, IBM tiene descentralizada toda su política de comunicación en Social Media. La multinacional no posee un blog corporativo único ni una cuenta exclusiva de Twitter sino que deja la comunicación corporativa en mano de cientos de IBMers, empleados de diversas áreas de la compañía que se han convertido en la voz de la marca. IBM, además tiene la friolera de 20.000 blogs internos y 100.000 empleados escribiendo en ellos. Las cifras también son impresionantes en otras redes: varios miles de IBMers twiteros, otros miles de blogueros externos,  etc. (visitar el apartado IBM Syndicated feeds de su web americana te deja con la boca abierta. Casi que uno echa de menos que sólo haya un feed posible…). Y lo mejor de ese enfoque descentralizado en Social Media es que IBM no interviene regulando el proceso, sino que todo el sistema funciona alrededor de unas pautas redactadas comúnmente en 2005 por un grupo de empleados. En estas se dice básicamente que cada trabajador es responsable de sus publicaciones, que no debe distribuir información confidencial, que debe intentar aportar valor y respetar a su audiencia y, finalmente, se añade: “Se tu mismo”. Vaya. Supongo que eso es algo que sólo puede hacer una organización adulta, con un sistema de valores plenamente instaurado entre sus integrantes y que confía en que la comunidad, dotada de unas guías básicas, tiende a autorregularse.

    Creo que el caso de IBM es un ejemplo de cómo, apostando por el crowdsourcing, se puede fomentar una cultura empresarial sólida y con la que las personas estén comprometidas. Las redes sociales corporativas, sin duda, pueden jugar un papel crucial en este tema. Y creo que los blogs corporativos participativos son vitales porque cumplen con dos misiones: por un lado hacen de ese enunciado de misión de la compañía algo vivo a lo que los empleados contribuyen a dar forma día a día y, al mismo tiempo, trasladan a todos los stakeholders el relato de marca de la mejor manera, esto es, a través de la voz de las personas más comprometidas con la compañía. Como le he oído decir recientemente en una entrevista a Antonio Núñez, experto en storytelling, el verdadero branded content (o el más efectivo), son los relatos de los empleados, de los clientes o de los miembros de una organización.

    Hacer de la misión, visión y valores de una organización un bien común con el que todos los empleados estén comprometidos pasa por promover que cada uno de ellos, a través de su desempeño diario, participe en su creación. Y creo que, en nuestra era 2.0, eso pasa irremediablemente por instaurar las herramientas tecnológicas que faciliten el intercambio y la colaboración, de puertas adentro y también de puertas afuera.

    (Como dato aparte, este estudio realizado en la Stern School of bussiness de la New York University ha demostrado que el hecho de que los empleados blogueen en el trabajo, incluso sobre asuntos personales, ayuda a construir relaciones entre ellos y a aumentar la productividad).

      Manel Alcalde es redactor creativo, realizador audiovisual y comunicador digital. En su blog personal, Nionnioff, escribe sobre creatividad, comunicación y narrativa. ¡Os lo recomendamos!


     
  • Eirene Ramos 9:00 el 22/06/2012 Enlace permanente | Responder
    Etiquetas: cultura organizacional, , ,   

    Nuevos modelos de gestión empresarial: webinar sobre la empresa 2.0 

    Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

    Decubre cuáles son las claves básicas de la Empresa 2.0 y las ventajas que supone la incorporación de una Red Social Corporativa, como Zyncro, en tu empresa. 

    Continuando con la serie de webinars formativos iniciada en diciembre de 2011 por Zyncro y Web2Present, os invitamos a todos al nuevo seminario web denominado “Redes Sociales Corporativas y empresa 2.0, nuevos modelos de gestión empresarial”.

    ¿Qué?

    La empresa 2.0 es un concepto de gestión empresarial que afecta a todos los niveles de la empresa. Las Redes Sociales Corporativas son, por su parte, la solución tecnológica que sustenta este nuevo modelo de gestión, pues potencian especialmente la comunicación interna en las empresas y sirven como herramienta de trabajo global siguiendo un nuevo estilo empresarial de colaboración.

    La empresa 2.0 se sustenta en la idea de crear comunidad a nivel interno para que los empleados, proveedores, partners, clientes… intercambien contenidos de forma directa y centralizada, tanto mensajes como documentos; lo que fomenta la imaginación, la creatividad, la motivación, la productividad y la comunicación horizontal, junto a una reducción del uso del correo electrónico.

    Por ello, en este WebinarZyncro explicará los nuevos modelos de gestión empresarial y cómo una red social corporativa es una herramienta básica en la evolución de la empresa al 2.0.

    ¿Cuándo?

    El webminar tendrá lugar el jueves, 28 de junio, a las 18:00 CET, con una duración aproximada de 1 hora.

    ¿Quién?

    El seminario será impartido por Patricia Fernández Carrelo, responsable de marketing de Zyncro.

    ¿Para quién?

    Este webinar se dirige a todas aquellas empresas que tengan interés y que deseen potenciar su cultura organizacional y centralizar todo su conocimiento con una única herramienta: una red social corporativa.

    ¿Cómo?

    Para participar en nuestro webinar sólo tienes que realizar la inscripción en el siguiente formulario.

    Para aprender más sobre las Redes Sociales Corporativas y sumarte a la revolución social de la empresa 2.0, haz clic en el siguiente enlace: ¡quiero asistir al webinar!

     
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