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Nota del editor: Desde Zyncro hemos querido incluir una mención al concepto de emprendeduría en nuestro ZyncroBlog dado que, como ya sabéis, somos una empresa emprendedora, joven, dinámica… que se mueve a base de “iniciativa emprendedora” y ganas de aprender y crecer cada día. Quisiéramos aprovechar también la coyuntura para compartir con vosotros el artículo 5 Spanish start-ups to look out for in 2012, en el que nos mencionan como una de las 5 start-ups españolas más prometedoras para 2012. ¡Gracias a todos por hacerlo posible!
Coincidiendo con mi debut en este espacio, aprovecho para proponeros un buen propósito para este año recién estrenado. Antes dos pinceladas sobre mí, para que me conozcáis: Como economista y emprendedora, mi trayectoria profesional va unida a los procesos de creación y consolidación de empresas, especialmente dentro del ámbito de la estrategia de negocios y la evaluación y mejora de las competencias profesionales y emprendedoras. ¡¡¡Así que mi buen propósito está unido, claro, a esta experiencia!!!
Este “buen propósito” se llama iniciativa emprendedora, y aunque para muchas personas es sinónimo de “crear una empresa” os aseguro que puede tener una concepción mucho más amplia, constructiva e interesante. Puede llegar a representar cualquier iniciativa que se quiera desarrollar en cualquier ámbito y sin que su dimensión, recursos o espacio de actuación sea directamente proporcional al valor aportado.
Con este buen propósito además, espero contribuir con ideas renovadas a los infinitos intentos realizados por muchos/as de vosotros/as, en esta época, año tras año de dejar de fumar, ir al gimnasio o mejorar el inglés, entre otros.
Emprender y cambiar
Fijaos que digo “buen propósito”, porque aparte de los beneficios que sin duda obtendremos a título individual, la iniciativa emprendedora también es una manera, si no la única, de poder superar esta situación de crisis generalizada (económica, política, cultural, etc.) en la que está inmersa el conjunto de la sociedad. Espero que estéis de acuerdo conmigo que emprender constituye también una buena forma de permitir el cambio que conlleva cualquier situación de esta naturaleza, para afrontar el futuro con optimismo y energías renovadas.
En sentido mucho más amplio, la iniciativa emprendedora se convierte en una necesidad tanto para la sociedad y las empresas en su conjunto como para nuestro propio proyecto vital (personal, profesional y empresarial). ¿Por qué?
Primero, porque permite renovar las viejas estructuras, modelos, creencias, etc., muy necesario para realizar cualquier proceso de cambio con una verdadera visión de futuro. Y padeceremos de miopía si pensamos que el cambio vendrá de la mano de las instituciones y de quien ostenta la propiedad o preside los consejos de administración de las empresas.
Es necesario que todas las personas, independientemente del rol o de las funciones que tengamos, nos responsabilicemos de la parte que nos atañe y tomemos la iniciativa en distintos ámbitos como parte de proyectos compartidos (concepto ampliamente utilizado por Koldo Saratxaga), ya sea desde dentro de las empresas, de la sociedad en su conjunto o desde el ámbito personal o familiar, en particular, etc.
Segundo, el proceso emprendedor implica para la persona que lo inicia un camino de aprendizaje constante, que exige recorrer distintas fases:
- Generar ideas
- Analizarlas
- Ponerlas en marcha
- Consolidarlas
- Crecer con nuevos retos creativos e innovadores.
Y finalmente, en todas estas fases es necesario invertir tiempo para investigar, experimentar, formarse, entrenar habilidades, aptitudes y actitudes, etc.
Por lo tanto, ¡puede llegar a ser un camino motivador e ilusionante!
Como si del juego de la Oca se tratase, cada uno/a tiene sus dados con los que jugar de la forma que desee y crea conveniente y a partir de una o varias iniciativas recorrerá el tablero a la búsqueda de su misión y visión, y arropado por sus propios valores.
Este es un juego aparentemente sencillo, cierto. Pero no hay que olvidar que si en el camino no se invierte el tiempo necesario en cada una de las fases y actividades descritas tendremos que retroceder varias casillas o sencillamente empezar de nuevo. Aunque podría ser incluso peor: podríamos quedarnos prisioneros en nuestra “realidad” que nos proporciona la tan anhelada estabilidad, sinónimo de no desarrollar nuestra capacidad de iniciativa, autonomía, creatividad e innovación, entre muchas otras competencias.
Terminaré este post con dos deseos:
El primero, que las personas entendamos nuestro paso en este mundo como un proceso de aprendizaje constante, convirtiéndonos en emprendedores/as y llevando a cabo todas las iniciativas que nos permitan desarrollar nuevas y mejores competencias.
La segunda, tener la ocasión de volver a participar en este espacio para desarrollar algunas ideas que aquí solamente han quedado apuntadas.
¡Feliz camino emprendedor!
Isabel 23:20 el 09/01/2012 Enlace permanente |
Marta, simplemente un post genial, espero que esto llegue al corazón de todo el que lo lea y no solamente se quede en la retina y entiendan que para la nueva era que nos ha tocado vivir hace falta muchas personas capaces de adaptarse a las nuevas circustancias y que esto solo es posible de esta manera, que tan bien has explicado. Feliz 2012!!
Ricardo Rodriguez - Posiciona Web 12:04 el 11/01/2012 Enlace permanente |
Pienso que es el momento justo para revisar lo que se hizo en el año anterior y corregir algunas cosas para este nuevo año.
El emprendimiento se basa en estar al tanto de las tendencias y aplicarlas en nuestros proyectos.
saludos
Ricardo