Tiempo estimado de lectura: 5 minutos
¡¡Buenos días!!
Hace días que vengo pensando en un tema que me preocupa: el personal branding o personal marketing estrechamente ligado a la reputación digital.
Retomando el marketing de integración, uno de los retos de los profesionales de hoy es precisamente la integración de la marca personal digital en la empresa 2.0. ¿Cómo nos vendemos digitalmente? ¿Cómo adecuamos ese posicionamiento a la empresa 2.0? ¿Qué ofrecemos en la empresa en la que trabajamos a nuestros jefes, compañeros, clientes…? En la red podemos crear un perfil determinado, pero es en la realidad donde vamos a demostrar nuestras capacidades. Preparados, listos… ¡¡allá vamos!!
Desde el momento en el que la búsqueda de una persona, ya sea por interés profesional o personal, se realiza en la red, es obvio que necesitamos tener una idea de ¿cómo posicionarnos?, ¿qué imagen ofrecemos?, ¿qué rastro digital queremos dejar? Me temo que uno de los grandes issues de los años venideros será el borrar rastros no deseados. De hecho en USA ya hay muchísimas agencias que se dedican a este objeto.
El hecho de que parte de nuestra carrera profesional se desarrolle en el mundo off nos obliga al integrar los dos perfiles. La persona que conocí en la red ¿es la mima que veo sentada delante de mí? Todas las capacidades y cualidades que se enumeran en la red tienen que tener un reflejo en el mundo off: ¡¡realidad aumentada personal!! El reflejo tiene que superar las expectativas sino más que personal marketing estamos confundiendo y creando fake marketing.
No temamos a la crítica, seamos auténticos y arriesguemos. En la empresa 2.0 se valora la decisión, como bien decía Kant: “Con las piedras que con duro intento los críticos te lanzan, bien puedes erigirte un monumento”. No es tiempo para cobardes.
¿Qué es el personal marketing?
La capacidad de conocernos y reinventarnos creativamente, solucionando nuestras propias dificultades, fortaleciendo nuestras capacidades. Creative thingking. Buscando un posicionamiento digital y real único y acorde a nuestras aptitudes. Lo que yo transmito es…
- Intuición
- Determinación
- Empuje
- Reflexión
- Sinceridad
Podrían ser algunas de las premisas necesarias para iniciar nuestra personal marketing strategy.
Algunos gurús del marketing y liderazgo ya lo vienen apuntando, en un entorno de cambio de modelo económico, de fin de la llamada era industrial* las personas vamos a tener más fuerza que nunca. ¡Mentira! Siempre tuvimos fuerza, nos acomodamos al bienestar y a la placidez del consumo y seguramente no hicimos tanto por nosotros como estamos dispuestos a hacer ahora.
- Formación
- Colaboración
- investigación
- Creación
Son algunos de los caminos que tenemos para completar nuestro aprendizaje, para confeccionar nuestro perfil profesional 2.0 y poder dar valor a la empresa 2.0, donde la creatividad, el trabajo en equipo, la capacidad de innovación y el continuo aprendizaje se valoran como possitive skills.
La empresa 2.0 premia la transparencia, el diálogo, el on/off networking, la adaptabilidad al continuo cambio, la toma eficiente de decisiones y la coherencia más que en los antiguos modelos empresariales donde tener contento al jefe era premisa sine qua non para progresar.
Resumiendo: innovación, tanto en el trabajo como en la vida cotidiana. Creo vivimos un excelente momento para profundizar en nuestro personal branding. ¿Cómo?
- Conociéndonos: nosotros y nuestras profundas inquietudes
- Adecuando nuestras inquietudes a lo que la empresa espera de mí
- Si trabajo en lo que me gusta, dejo de trabajar y comienzo a disfrutar
- Dedicando unas horas al análisis de mi yo profesional/yo personal
- Cultivando nuestras virtudes
- Puliendo nuestros defectos, no se trata de cambiar sino de mejorar
Personal marketing en el entorno 2.0 significa ofrecer valor a la empresa. Situarnos en el punto de partida y preguntarnos ¿Qué voy a aportar? ¿Qué valor tengo y cómo lo voy a transmitir?
*Encontrareis muchas definiciones de Wikipedia, soy fan total de Jimmy Wales, ¡¡iva el libre conocimento!!
Patricia Fernández Carrelo 12:42 el 15/09/2011 Enlace permanente |
Estimado Carlos, no podía dejar de comentar tu primera intervención en ZyncroBlog. Ante todo… ¡bienvenido!
Me gustaría realizar una puntualización respecto a tu artículo ya que, como ya sabes, yo soy muy pasional y creo en la idea de atacar al CORAZÓN en todo caso cuando reailzamos estrategias de marketing, ya sean B2B o B2C.
De hecho, me gustaría ratificar mi idea con el concepto de “lovebrand” o “lovemark”, un término cada vez más de moda que hace referencia a aquellas marcas que la gente adora.
Las empresas están formadas por personas, y como bien dices, a las personas hay que conquistarlas, llegar a su corazón y “moverlas” para que compren. No creo que haya una gran distancia entre estrategias B2B o B2C, y eso lo están demostrando cada vez más las redes sociales (¿hablarás sobre ello en tu próximo post?
, y aunque en un entorno B2B tengamos que apelar a argumentos más profesionales o “serios”, nunca está de más añadir sentimiento a cualquier estrategia de marketing, comunicación o ventas.
Gracias por tus reflexiones y ya sabes, ¡a redactar muchas más!
Antonio Matarranz (@amatarranz) 20:20 el 11/12/2011 Enlace permanente |
Interesante post, Carlos.
Al final la diferencia clave no es tanto si facturamos a un particular (B2C) o a una empresa (B2B) como el proceso de compra que utilizan para comprar nuestro producto:
Hay productos para particulares donde la compra es más compleja y racional y productos para empresas donde las motivaciones emocionales y los sesgos irracionales pueden tener un papel predominante.
Más info en http://innovationmarketing.wordpress.com/2011/12/11/b2b-o-b2c-es-relevante-1/
Saludos,
Antonio.