Tiempo estimado de lectura: 5 minutos
Como este es el primer post de 2012 me permito, en primer lugar, desearos ¡¡Feliz, muy feliz año!! Me uní hace unos días a los colaboradores de #ZyncroBlog con la ilusión de compartir con todos, reflexiones sobre comunicación. En ellas encontraréis frecuentemente, una indiscutible mezcla entre comunicación corporativa y empresarial y estilo y rutinas periodísticas. En definitiva, lo que aquí leeréis en forma de post, será sin duda el resultado de algunos años ya, trabajando para llegar a la audiencia -la interna o la externa- siempre con contenido. ¡¡¡Así que vamos a ello!!
Junto a la tradición de comernos 12 uvas, como se cree que hicieron por primera vez en 1909 un grupo de agricultores de Alicante y Murcia para sacar al mercado el excedente de producción, existe también la tradición de hacerse nuevos propósitos coincidiendo con el inicio del año. La reflexión de hoy, está dedicada al que merece ser un propósito prioritario para las empresas en este 2012: la comunicación, tanto interna como externa.
Habrá quién dando un repaso a los múltiples canales que tiene para comunicar, crea que este propósito lo ha cumplido ya. Sin embargo, lo más común es que la principal distinción entre las empresas que comunican y las que no lo hacen, no son las herramientas que podamos usar –medios de comunicación tradicionales junto a medios y redes sociales de la web 2.0- sino el contenido que a través de ellas se difunde.
Hoy, al igual que hacíamos ayer, solo hablaremos de comunicación, si aquello que se trasmite se caracteriza por novedoso, útil, impactante, curioso y acumulativo. Es decir, comunicamos cuando detrás del atractivo canal que hemos escogido para hacerlo, hay un contenido que nos ayuda en nuestra toma de decisiones, que alimenta nuestro conocimiento, que nos impacta por ser inédito o que consigue un mayor compromiso de las personas que forman una empresa. En definitiva comunicamos si nuestro mensaje, tiene y cumple una función.
La eclosión de medios y redes sociales, su facilidad para transmitir contenido pseudoelaborado, quizás nos han hecho olvidar, que la comunicación en general, como también la empresarial e institucional solo es tal, si tiene contenido.
En este sentido, hay algunas claves para asegurar esta condición:
La planificación. Contar con planes de comunicación en los que se prioricen los objetivos, se diseñen las estrategias y se propongan las tácticas, es ineludible para aquellas empresas que quieren crear un mejor y más estrecho vínculo con los que R. E. Freeman, acertó en llamar tus stakeholders -proveedores, competidores, empleados, clientes, financiadores y sociedad en general-.
La profesionalización. Dejándome llevar un poco por el corporativismo, en este punto os diré que los periodistas -llamados aquí periodistas de fuentes- son una buena garantía para conseguir que cuando comuniquemos, sea con la herramienta que sea, lo hagamos con contenido. Profesionalizar la comunicación empresarial o institucional significa trabajar por asegurar que aquello que sabe de ti la audiencia, tiene mucho en común con lo te gustaría que supiera.
La adapación de los contenidos al canal que estamos usando. Las empresas economizan su tiempo comunicando lo mismo y de la misma forma independientemente del canal escogido. Pues bien, debemos evitar la tentación de emitir exactamente lo mismo por ejemplo en nuestros canales 2.0, que en nuestra red social corporativa o en las notas dirigidas a la prensa. Cada receptor merece y espera una forma concreta para ese contenido que está recibiendo. Solo se alcanzará el objetivo deseado con esa acción comunicativa, si existe el esfuerzo previo de adaptar su contenido al canal y a la audiencia.
Sin duda la lista de claves para asegurar una buena comunicación empresarial podría continuar. Pero como esto es un post, y su naturaleza exige brevedad, concluyo. Eso si, con el compromiso de que habrá segunda parte para hablar de otros puntos no menos importantes: conocer a la audiencia, dominar el lenguaje del canal, dirigir los tiempos comunicativos…. ¡¡y mucho más!!
¡¡¡Feliz 2012 a todos!!!
Patricia Fernández Carrelo 12:42 el 15/09/2011 Enlace permanente |
Estimado Carlos, no podía dejar de comentar tu primera intervención en ZyncroBlog. Ante todo… ¡bienvenido!
Me gustaría realizar una puntualización respecto a tu artículo ya que, como ya sabes, yo soy muy pasional y creo en la idea de atacar al CORAZÓN en todo caso cuando reailzamos estrategias de marketing, ya sean B2B o B2C.
De hecho, me gustaría ratificar mi idea con el concepto de “lovebrand” o “lovemark”, un término cada vez más de moda que hace referencia a aquellas marcas que la gente adora.
Las empresas están formadas por personas, y como bien dices, a las personas hay que conquistarlas, llegar a su corazón y “moverlas” para que compren. No creo que haya una gran distancia entre estrategias B2B o B2C, y eso lo están demostrando cada vez más las redes sociales (¿hablarás sobre ello en tu próximo post?
, y aunque en un entorno B2B tengamos que apelar a argumentos más profesionales o “serios”, nunca está de más añadir sentimiento a cualquier estrategia de marketing, comunicación o ventas.
Gracias por tus reflexiones y ya sabes, ¡a redactar muchas más!
Antonio Matarranz (@amatarranz) 20:20 el 11/12/2011 Enlace permanente |
Interesante post, Carlos.
Al final la diferencia clave no es tanto si facturamos a un particular (B2C) o a una empresa (B2B) como el proceso de compra que utilizan para comprar nuestro producto:
Hay productos para particulares donde la compra es más compleja y racional y productos para empresas donde las motivaciones emocionales y los sesgos irracionales pueden tener un papel predominante.
Más info en http://innovationmarketing.wordpress.com/2011/12/11/b2b-o-b2c-es-relevante-1/
Saludos,
Antonio.