Para liderar hay que empoderar

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Después de un par de post dedicados al trabajo en equipo y a la importancia de colaborar, toca hablar de cómo puede el líder del equipo propiciar que se den las circunstancias que lo convierten en líder.

Para hablar de ello, nos vamos a basar en el modelo expuesto por Ken Blanchard en su libro Liderazgo de máximo nivel. Ken Blanchard es uno de los mayores expertos mundiales en tema de liderazgo. Su enfoque sobre el empoderamiento de equipos puede ser de gran utilidad para gestionar un equipo.

Blanchard define el empoderamiento como “permitir que las personas lleven su cerebro al trabajo y proporcionarles la posibilidad de utilizar su conocimiento, experiencia y motivación para crear los resultados esperados. Hay que crear un clima empresarial que libere el conocimiento, la experiencia y la motivación que residen en las personas”.

Cambiar una empresa con cultura jerárquica por una con cultura de empoderamiento exige un esfuerzo desde arriba. Es algo que ha de nacer en el corazón del líder. Para lograrlo, hay tres pasos básicos:

  • Compartir información con todos. Esto puede implicar tener que revelar datos clave o sensibles. Pero las personas necesitan saber toda la información para poder tomar decisiones. Al conocer el marco general, cada miembro de un equipo puede entender la repercusión de sus actuaciones en ese contexto global. Además, el hecho de entender cuál es nuestra contribución al resultado general, nos resulta gratificante psicológicamente. Herramientas como Zyncro facilitan enormemente este intercambio de información.
  • Crear autonomía. Se crean fronteras acorde a las habilidades de cada individuo y su puesto, pero no de modo rígido y arbitrario. Se huye del esquema tipo “este es tu puesto y ahí sólo se hace ese trabajo determinado, sin salirse de la raya marcada”. Dentro de esas fronteras más flexibles, los miembros del equipo han de tener la libertad de tomar decisiones y ser responsables de los resultados. Esto exige un aprendizaje contínuo, pero convierte a empleados estandarizados en personas que piensan por sí mismas. Es la diferencia entre, por citar un ejemplo, un empleado de un servicio que te soluciona un problema y otro que te remite a un supervisor.
  • Reemplazar las jerarquías por equipos autodirigidos. Cuando las personas obtienen la información necesaria, han recibido la formación necesaria y se sienten empoderadas, pueden crear equipos autogestionados. Esos equipos pueden ejercer un amplio margen de decisión y organización sin necesidad de pasar por la burocracia y la jerarquía tradicional. Todo ello agiliza enormemente los procesos y da ocasión a interesantes iniciativas. Este estilo de liderazgo es el más acorde con un mundo social, con un mundo 2.0. Un entorno en que las jerarquías se aplanan cada vez más, donde cada persona puede aportar su visión única y sumarla a la de los otros miembros del equipo. Las empresas 2.0 son organizaciones que crecen y están adaptadas a lo que requiere el mercado del siglo XXI.

¿Crees en el liderazgo empoderador? ¿O crees en los equipos jerárquicos?