Colaborar para crecer juntos

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En su libro Excedente cognitivo, Clay Shirky nos ayuda a entender cómo funcionan las comunidades en Internet, los motivos por los que miles de personas comparten información y conocimientos con otros y cómo gran parte de eso se ha podido hacer debido a que la estructura social occidental ha permitido tener mayor tiempo libre y con ello disponer de un “excedente cognitivo” que podemos elegir en que ocupar.

Obviamente, ese intercambio entre las personas ha sido posible por la aparición de tecnologías que lo permiten; cualquier usuario de la Red puede publicar contenidos, conversar en un foro, compartir fotografías o documentos con bastante facilidad. En la mayoría de los casos sólo se requiere un nivel básico de usuario para hacerlo. En este post podéis leer un poco más sobre el contenido del libro.

Crear una comunidad en Internet es hoy en día posible y existen diversas herramientas para hacerlo: desde crear comunidades públicas como son los foros con programas como vbulletin o Buddypress si es en plataforma wordpress, a comunidades privadas que funcionan como una Intranet para empresas como sería el caso de Zyncro.

Lo que no es tan sencillo es que esas comunidades funcionen y lleguen a buen fin. Por eso Shirky, basándose en los estudios de Dominique Foray (La economía del conocimiento) nos recomienda cuatro condiciones para lograr que una comunidad funcione:

1. El tamaño de la comunidad. El tamaño de la misma debe estar en proporción con el conocimiento a compartir. Como él mismo cita, una comunidad para compartir versiones del Cumpleaños feliz puede ser mucho mayor, ya que cualquiera puede entenderla, que una para hablar de poesía en sánscrito.

2. El coste de transmitir conocimientos. En este caso, la tecnología como he comentado antes, facilita mucho que el intercambio sea sencillo y económico. Eso ha hecho crecer muchísimo la posibilidad de que las personas se junten para compartir intereses pues pueden hacerlo cómodamente desde su casa, a un coste bajo y obteniendo a cambio el placer de compartir con los demás.

3. La claridad del conocimiento compartido. El conocimiento se expande más rápidamente en una comunidad si los integrantes son capaces de ponerlo en formas sencillas de comprender: rectas, listas, tutoriales, etc..

4. Tener una cultura común. En este caso cultura se refiere a las suposiciones compartidas de una comunidad sobre cómo debería funcionar en relación a su trabajo y a las relaciones de sus miembros entre sí. Las personas no sólo han de entender el conocimiento compartido, sino entenderse unos con otros.

Por tanto, ya no tienes excusa para no tener tu comunidad o grupo de trabajo para el tema que te interese. Puede ser de 3 personas o de 5000, pero la posibilidad de hacerla es real. Y lo mejor de todo, es que cuando compartimos con otros siguiendo estas cuatro condiciones, el producto resultante de ese acto de compartir puede ser muy diferente del que había en un inicio.

Si me quedo yo sola con mis conocimientos, estos se pueden incrementar en la medida en que vaya obteniendo nuevos datos. Pero si comparto esos conocimientos con otras personas, no sólo es posible que se dé un cambio cuantitativo sino además cualitativo, del cuál surja un conocimiento nuevo, transformado. Por lo tanto, colaborar nos permite crecer juntos.

¿Tienes alguna comunidad con la que compartas intereses? ¿Son de tipo general o también específico?