Una empresa en aprendizaje permanente es una empresa en constante crecimiento

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Online trainingVivimos en un momento en el que las herramientas tecnológicas cada vez cobran mayor protagonismo. Las tabletas, los móviles inteligentes, ordenadores cada vez más potentes y otro tipo de sorprendentes dispositivos no dejan de aparecer continuamente en el mercado.

A través de ellos, de Internet y de las aplicaciones correspondientes conseguimos gestionar una cantidad ingente de información y establecer auténticas redes sociales y de conocimiento.

Las empresas cada vez apuestan más por ello. Pese a la crisis, se invierten grandes sumas de dinero para obtener la mejor y más moderna tecnología. También se procura una distribución del trabajo cada vez más eficiente y una optimización de recursos. Pero en numerosas ocasiones se olvida el motor de todo este entramado: el capital humano.

Invertir en tecnología es necesario, pero no podemos obviar la rapidez con que queda obsoleta. La organización del trabajo y un uso eficiente de nuestros recursos son un punto clave, pero cualquiera puede hacerlo.

Tener a los mejores profesionales, mantenerlos motivados y mejorar su formación de forma constante para que den lo mejor de sí es un valor único. Es la auténtica ventaja competitiva con la que una empresa puede pisar fuerte y dejar indefensos a sus competidores.

Una organización o empresa no debe cerrarse nunca a nuevos conocimientos, sino todo contrario: debería mantenerse en continuo aprendizaje, lo que significa valorar a cada uno de sus trabajadores, favorecer su desarrollo intelectual y creativo y construir un entorno en el que puedan aprender y revertir sus nuevos conocimientos al conjunto de la organización.

En este sentido, una apuesta inteligente en tecnología y otros recursos materiales como la que comentaba anteriormente estará encaminada también a fortalecer estos aspectos. Eligiendo herramientas que faciliten el intercambio de experiencias y puntos de vista, la formación a distancia y el contacto y flujo de conocimiento entre los trabajadores, como pueden ser redes sociales corporativas o aplicaciones que potencien la generación colectiva de ideas y productos.

En un hábitat laboral así se establece intrínsecamente un fuerte sentimiento de pertenencia: el trabajador se siente a gusto con su trabajo, ya que le valoran y le ofrecen los recursos necesarios para desarrollar al máximo su potencial.

Apostar por una formación continuada y multidisciplinar –limitarla estrictamente al punto fuerte de nuestra empresa sería un error- significa constituir un grupo de personas capaces, seguras de sí mismas y que confían en sus habilidades.

Esta fuerza del capital humano no la superará jamás ningún avance tecnológico y es algo que la competencia no podrá copiar así como así, ya que requiere tiempo, esfuerzo y una política de empresa que realmente crea en la formación.

Por si alguien todavía considera que se trata de una inversión demasiado cara en la que no se obtienen resultados “concretos”, os dejo una fantástica que anécdota que Manuel Campo Vidal cita en su último libro. En un coloquio en la Escuela de Negocios de Badajoz un empresario argumentó, ante este tipo de lamentos: Contra el drama de que formes a tus empleados y se te vayan, está la tragedia de que no los formes y se queden”.

Sandra Bravo (@Sandra_BI) es socia fundadora de BraveSpinDoctors, consultoría de comunicación estratégica y márqueting político.