Smart collaboration: el crecimiento de la sociedad colaborativa

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Nota del editor: Ignasi Alcalde nos cede este artículo que publicó antes en su blog en el que habla de cómo la colaboración ya se ha convertido en un aspecto clave de las organizaciones. ¿Qué consecuencias tiene en la nueva definición de las relaciones laborales en las empresas?

Estamos inmersos en una “nueva economía” en la cual empiezan a predominar más las relaciones laborales no convencionales y donde la colaboración efectiva se está consolidando como un punto clave. Martín Carnoy en su libro “El trabajo flexible en la era de la información” dibuja las bases del escenario de las relaciones laborales en la “nueva economía” al comentar que “El trabajo no está desapareciendo pero el trabajo está sufriendo un cambio profundo. Los dos elementos claves de la transformación son la flexibilidad del proceso laboral y la interconexión en redes de las empresas y los individuos dentro de las empresas”.

Pero profundicemos un poco más en el concepto troncal de la “nueva economía”. Mientras que muchos académicos y economistas han tratado de definirla, es interesante el punto de vista de David Neumark en su artículo “Employment relationships in the new economy” donde en lugar de encontrar una definición de la nueva economía, explora sus consecuencias y analiza lo que hace la nueva economía “nueva”.

Según su punto de vista, lo que es novedoso son las consecuencias que tiene para la naturaleza de las relaciones laborales. Indica que en la nueva economía, la relación laboral empleador / empleado ha cambiado sustancialmente. Los empleados ya no se quedan con una sola compañía en su carrera profesional, ya que una de las claves para garantizar el empleo y la seguridad de los ingresos económicos para los nuevos empleados es asegurarse de que cuentan con las competencias básicas para cambiar fácilmente de un trabajo a otro.

Por otra parte, también indica que las empresas están cambiando a una mano de obra núcleo más pequeña, que se complementa con una fuerza laboral puntual que tiene las habilidades necesarias en el momento justo. Es decir, a los cambios sociales y económicos  del último cuarto de siglo se ha subrayado la necesidad de las organizaciones para tener más flexibilidad en sus sistemas de empleo. La rápida evolución de la tecnología, de la diversificación de los mercados laborales, el aumento de la competencia internacional, los precios en los mercados de productos y la reestructuración financiera de las empresas en los mercados de capitales han dibujado cada vez más la idea de “la empresa flexible”.

Aquí es donde la COcultura o cultura de la colaboración tiene un papel clave, y donde el Coworking juega un papel clave  como motor del cambio y ecosistema para la innovación. Podemos definir el coworking como “una manera innovadora de trabajar que permite que varios profesionales independientes de sectores distintos compartan un mismo espacio de trabajo, fomentando la colaboración, el trabajo en un espacio comunitario y multidisciplinario, y el networking.”

Pero en la CoWorking Spain Conference  la mesa redonda en la que tuve el placer de participar junto Albert Cañigüeral y Libby Garret  exploramos si el modelo de coworking puede ser clave para el rápido crecimiento de la sociedad colaborativa. Representa una oportunidad para cambiar el modelo organizativo y construir el nuevo ecosistema para la innovación empresarial, donde las TIC y la sociedad red están potenciando y fomentando aún más esa colaboración e interacción entre individuos con el objetivo de lograr un bien común, ya sea un proyecto o un mayor conocimiento.

Pero para la co-creación de ese conocimiento se conjugan las dos inteligencias: la colectiva y la colaborativa. Si por algo se caracteriza la inteligencia humana es por ser colectiva, ya que somos seres sociales y aprendemos nuevos conocimientos a partir de la interacción con otros humanos. La inteligencia siempre ha sido colectiva y orientada a la  productividad, en cambio la inteligencia  colaborativa  se ocupa de problemas en los que la experiencia individual y las distintas interpretaciones de expertos son críticos para la resolución de problemas. El objetivo es aprender una labor o incrementar el conocimiento de todos los miembros del grupo, según compartí en el artículo “Cerebros Unidos“ publicado recientemente en La Vanguardia.

En resumen, este nuevo entorno marcado por el conocimiento, las TIC y la sociedad red, nos dibuja nuevas competencias y nuevos empleos y perfiles profesionales. Estas “nuevas ocupaciones” demandan mucho más que el dominio de ciertos conocimientos: el énfasis recae en las competencias sociales y metodologías colaborativas.Y yendo más allá del impacto TIC, la sociedad colaborativa que está naciendo actuablemente demanda una serie de actitudes y competencias como, la capacidad de tomar decisiones de forma autónoma, la flexibilidad para trabajar en cualquier lugar y en cualquier momento y con cualquier persona, la capacidad de organización.  Estas serán las bases de la Smart Collaboration.

Ignasi Alcalde (@ignasialcalde) es Graduado en  Multimedia UOC y Máster universitario de Sociedad de la Información y el Conocimiento. Es consultor en IA  y consultor docente en Universitat Oberta de Catalunya. Sus reflexiones sobre el trabajo colaborativo,  las difunde habitualmente a  través de su blog y en su twitter.